viernes, 31 de mayo de 2013

NOS CREEMOS DUEÑOS DE TODO Y SOMOS DUEÑOS DE NADA



NOS CREEMOS DUEÑOS DE TODO Y SOMOS DUEÑOS DE NADA

 Cuando no aceptamos la Voluntad de Dios, elegimos al adversario, nos unimos transitoriamente con este, pero, al permanecer en un estado habitual de rebeldía contra Dios, acabamos por pertenecer al adversario que fomenta el fermento de los siete vicios capitales para mantenernos unidos, como engrampados, abrochados, adictos dependientes que se dedican a saciar los mismos vicios que son cadenas por los que el enemigo los sujeta y arrastra al abismo.

 Nuestro orgullo-amor propio tiene la función de engañarnos, de hacernos creer que entregarse a vicios, ambiciones y perversiones es por y para nosotros, no tiene otra función, finalidad mas que mantener el engaño.

 El orgullo funciona como el cerdo ‘squaler’, de la novela “Rebelión en la granja” de G. Orwell, que es el cerdo que convence a los animales sobre la conveniencia de dejarse dominar y entregarse a satisfacer los caprichos de los otros cerdos, así como también el que oculta y desdibuja la realidad para asentar el engaño con su elocuencia.

 Considerar que no son diferentes los gobernantes de las naciones que mantienen el engaño, despiertan el fervor, se presentan como los que justifican ante los animales de granja que hemos venido a ser sin Dios, los caprichos de los bancos y entidades financieras que controlan el mundo.

 Tanto los bancos y entidades financieras, como las sectas a las que pertenecen y a las que se hallan relacionadas, son los que detentan el poder real en el mundo, los que reinan y han logrado instaurar un reino manipulado desde las sombras, luego, las autoridades de las naciones son sus representantes, socios minoritarios a los que pagan como a prostitutas para que recauden impuestos e instauren su régimen dictatorial.

 Las naciones como las conocimos ya no existen, son engendros, deformaciones, abominaciones, transformaciones humano-satánicas sometidas a la corrupción y dominadas por asaciones oscuras y oscurantistas que se mueven entre sombras para sostener y aumentar su poder, piratas internacionales que se dedican desde siempre al poder, a saquear el mundo, como los ‘skull & boes’.

 Las asociaciones secretas, sectas, que se fingen en beneficio de la humanidad, solo buscan su provecho, pues solo ellos se consideran ‘humanidad’, mientras que al resto del mundo lo consideran ‘goyim’, o sea ganado, cuando en realidad, los cerdos son ellos, pues se desesperan por adquirir y conservar el poder, se buscan a sí, en su elocuencia infernal, se autojustifican, dado que solo ellos se consideran humanos y por ello buscan su propio y exclusivo bien egoísta y perversamente deseando y provocando el mal a todos.

 No son los supuestos representantes elegidos supuestamente democráticamente los que gobiernan, sino esas sectas infernales y al servicio de satanás manteniendo la apariencia de que las naciones existen, de que las instituciones existen, e incluso de que las religiones existen solo porque se ven o porque hay edificios y gente que se meuve.

 Nada de eso es en realidad, son apariencias, fachadas, todo esta vacío de Espíritu, carente de vida, lleno de orgullo que es el espíritu del adversario, entonces, todo es arena, polvo, olvido de Dios, es la negación de Dios, la gran abominación desoladora.

 Todo eso existe, pero no es, esta para engañar a las almas y para enriquecer y satisfacer a pocos, los que no son mas que títeres del adversario, debido a que así han consagrado la humanidad a satanás que es lo que quería él al usarlos por lo que a él no le sirve de nada, el oro.

 Así como estas sectas han consagrado la creación a satanás al lograr que no se ame, no se adore, no se obedezca a Dios, no se le preste atención y no se le haga caso, el orgullo dentro de cada uno es el que consagra el alma al enemigo, porque la empuja a que busque adoración, reconocimiento, aceptación, a que genere amor propio y no ame, ni quiera hacerlo, ni a Dios, ni a nadie.

 El orgullo consagra el alma a satanás, mantiene al alma controlada, dominada, sujeta y dedicada a esforzarse pro aparentar, ser, fingir en el mundo preocupada por sí, creyendo que se salva si se hace ver, reconocer, adorar y tomar en cuenta, dado que teme como a la peste misma no ser amada o ser despreciada.

 Los gobernantes de las naciones están para consagrar a éstas al nuevo orden mundial, que es lo mismo que entregar las a satanás, su reino-presencia en el mundo.

 Los miembros de las sectas que adoran el oro y que se excitan por el poder desarrollando instituciones, entidades, asociaciones, bancos, etc., están para consagrar el mundo entero a satanás que es su dios.

 De esta manera todo se halla bajo el poder del enemigo, de su influencia, a su servicio, y mientras no empecemos a renunciar al orgullo, mientras no repudiemos al adversario de la propia vida-corazón entregándonos totalmente a la Voluntad de Dios, seguiremos siendo esclavos en la propia tierra, en el propio corazón, en la propia nación y en el propio mundo dado que nada nos pertenece ya, ni el aire que respiramos, aunque, con el cuento del colectivismo, nos creemos dueños de todo.

 No somos ni dueños de donde caer muertos, no somos dueños de nuestra vida, todo esta en garras de otros y en última instancia del adversario.

ORGULLO RESENTIDO



ORGULLO RESENTIDO

 Si alguien cree que las autoridades tanto civiles como religiosas están para ayudarlo, socorrerlo, o siquiera para buscar el bien común, vive en el mas completo error, debido a que nadie vive ya sino solo para sí mismo y como mucho, algunos fingen hacerlo por otros, pero, es por ego, orgullo, amor propio y para verse satisfechos a sí mismos también.

 Es general la corrupción, quienes se encumbran en el mundo como en las religiones, lo hacen por ambición, orgullo, amor propio, por y para satisfacerse, por ello, cuando adquieren poder, lo usan para sí, para sus planes y ambiciones personales, para satisfacer su ego, entregarse a su siempre crecientes vicios y ambiciones, aumentando también la corrupción generalizada.

 Las autoridades del mundo no están para gobernar, sino para controlar, dominar, someter, para cumplir y ejecutar los planes de las sectas a las que pertenecen, para instaurar en las naciones el nuevo orden mundial, y para hacerlo cumplir, para vaciarlas de toda riqueza, para entregar todo el oro y todo lo que implique valor, a los banqueros y entidades financieras de siempre, para que sigan engordándose los cerdos mientras se sigue sometiendo la creación a la corrupción.

 Las autoridades son cómplices, socias, partícipes, solo trabajan para el capitalismo salvaje, para los intereses de pocos y todo es comercio, mientras que la degradación avanza por acción directa de tales gobiernos dictatoriales, querida y apropósito, y por acción indirecta de éstos dada su omisión de gobernar verdaderamente.

 A la par, hay inanición espiritual, corrupción espiritual, religiones serviles y conformistas tanto con izquierda como con derecha del mundo, pero, alejadas de Dios, corruptas espiritualmente y dedicadas a ganar poder, concentrarlo, quitárselo a una facción enemiga.

 El común de la humanidad se deja contagiar, llevar y engañar, así es que el olvido y la negación de Dios acaban por ser generalizados y en banda, corremos todos al precipicio, nos vamos corrompiendo, degenerando espiritualmente, no amamos, ni queremos, no obedecemos a Dios, ni nos interesa, sino que alterados, preocupados, con miedo y padeciendo miles de necesidades, nos dedicamos a nosotros mismos egoístamente y nonos importa nada de nada, ni de nadie.

 Los gobernantes no gobiernan, solo se encargan de satisfacer intereses de sus sectas y de las corporaciones con las que comercian, y en última instancia, de los bancos y entidades financieras que desde lo mas oscuro y bajo, desde lo mas cercano a satanás, manipulan, manejan, deciden y dirigen todo.

 Que los bancos y entidades financieras tengan el control, que se hayan constituido en la cumbre del poder, es lo que deja en evidencia que satanás se halla asentado sobre el mundo reina por medio de la constante adoración del becerro de oro, así es como no puede haber sino corrupción, muerte, vacío, desolación, degradación espiritual e involución.

 No hay ni puede haber mas que orgullo, miedo, vacío y preocupación en los corazones porque no hay amor a Dios, ni voluntad de amarlo-obedecerlo, y así como hay corrupción en las almas, hay corrupción en la reacción, o que pasa a ser visible para las almas cuando comprueban que no pueden ni satisfacer sus necesidades básicas y cuando ven que se estrellan a diario unas contra otras.

 No es que la autoridad sea corrupta por sí, al contrario, la autoridad es necesaria, lo que es corrupto es el uso que se hace de ésta, es corrupto y corruptor el empleo de la autoridad para dominar, vencer, someter, humillar y aprovecharse de otros, para buscar la propia satisfacción en vicios, ego, orgullo, ambición, y tanto peor es cuando hay hipocresía inmunda y depravada, y resulta abominable cuando se transvasa, cuando se traspasa la barrera de la hipocresía y se vuelve grosera, desalmada, desfachatada.

 Hemos llegado al colmo, pues a nadie le importa nada de nada, ni de nadie, y lo mismo se ve reflejado en las autoridades tanto del mundo como de las religiones, cada cual hace lo que se le ocurre y el que gobierna en semejante anarquía es satanás, porque el desorden es de él, es el signo evidente de su presencia que es posible porque hay ausencia de Dios.

 Decididamente cada uno hace lo que quiere hacer, de manera que hemos llegado a ser rebeldes contra Dios, caprichosos consumados, unos malditos egoístas desamorados que hacen lo que quieren, que es preocuparse por sí mismos hasta el hartazgo y convencerse-persuadirse de que todos lo tienen que aceptar, aprobar.

 En tal estado de histeria nos hallamos que todos reclaman impune y caprichosamente ser adorados en su orgullo, todos los cerditos caprichosos quieren que sus abominaciones deformes sea aprobadas, reconocidas, aceptadas, no deteniéndose a pensar que son inspiraciones y obras satánicas que le encanta en su venganza contra Dios tomar sus obras y convertirlas en lo contrario, por ello se empeña en deshacer, descrear, cambiar y transformar, subvertir, revolucionar.

 Por sí mismo puede mucho el adversario en el mundo en estos tiempos, pero, como el inútil orgulloso y preocupado por sí mismo que siempre fue, siempre cuenta con la infaltable y creciente colaboración de idiotas orgullosos que quieren ser orgullosos y que quieren que su maldito orgullo sea adorado, reconocido, aceptado, así es que se imponen y logran que se reconozca como iguales a los que no son iguales, cometiendo injusticias en nombre de la justicia e insultando a Dios a la creación misma que profanan con su prostitución, adoración y pertenencia a satanás.

 Como consecuencia de la falta de perdón, de no aceptar a Dios en verdad, acabamos llenos de orgullo, y el orgullo es el espíritu del enemigo, por ello somos dirigidos por éste y al final clamamos en el mundo reconocimiento, aceptación para lo que es ausencia de Dios en el alma, falta de voluntad de amar y deseo de odiar y guardar rencor, lo que es orgullo, amor propio, venganza resentida.

jueves, 30 de mayo de 2013

NO SOMOS LIBRES PORQUE NO QUEREMOS



NO SOMOS LIBRES PORQUE NO QUEREMOS

 No podemos ser liberados mientras no queremos ser verdaderamente libres.

 Para comprender lo que sucede, es recomendable leer el libro, “Rebelión en la granja”, de G. Orwell, debido a que, lo que se describe ahí como rebelión, es similar a la rebelión de los ángeles en el Cielo y de la humanidad en la tierra, y a la vez, de las dos consideradas en su conjunto.

 En esa novela describe bien el proceso en el que los cerdos van adueñándose del poder, y cómo acaban por convertirse en tiranos peores que los mismos humanos a los que desterraron, también se describe como uno de ellos, de los cerdos, se convierte en líder y un dios sobre la tierra, así como son sometidos los otros animales por el analfabetismo, el hambre, las pestes, las guerras, el cansancio del excesivo trabajo esclavizante, a un engaño, llegando a estar conteos de ser peores esclavos que antes.

 Es una manipulación mental, lavado de cerebro, engaño real donde los animales esclavos de los cerdos dominantes, quieren creer que son libres, que el enemigo esta afuera y que deben trabajar como esclavos hasta consumirse y luego ser vendidos para faena o como descarte, etc., solo porque los cerdos que los dominan les hacen creer que todo lo malo es bueno.

 Llegan al colmo los animales esclavos de comprobar que ya no había diferencia alguna entre los cerdos dominantes y los supuestos enemigos humanos, lo vieron con sus ojos y lo leyeron a duras penas, ‘los animales son todos iguales, pero, hay unos que son mas iguales que otros’, y sin embargo, seguían conformes en su dominación.

 Esos animales querían ser esclavos, pues creían que eran libres, les habían lavado el cerebro, de manera que aun encontrándose en una situación peor a la anterior a la revolución, no lo entendían, no lo veían, ni querían verse libres de ella. Cualquier similitud con la realidad, no es mera casualidad.

 Los demonios tienen categorías, y desde su rebelión contra Dios, se esclavizan, someten y engañan mutuamente, no son amigos, ni colaboradores virtuosos, sino que los mas cerdos y depravados, someten a los inferiores y los usan para sus planes, para satisfacer sus vicios, para que hagan su trabajo, cumplan órdenes, y éstos obedecen por miedo, por creer que aun padeciendo tormentos, son libres de obedecer a Dios a quien odian y temen, comportándose como los animales esclavos de la granja.

 En la humanidad ocurre lo mismo, por la general rebeldía contra Dios, hay quienes dominan, someten, esclavizan y usan a otros lavándoles el cerebro, haciéndoles creer que el mundo que han construido sin Dios, es mejor que el que tenía Dios anteriormente, y las almas, que han padecido un lavado de cerebro colectivo, creen que son libres, que el mundo es ideal y perfecto, que la tecnología y el progreso todo lo pueden, que la razón y la fuerza humana todo lo consiguen, etc.

 Mientras haya tal presunción, no podremos ser libres, seguiremos bajo el dominio de los caprichos de los dominadores mundiales, entregados a vicios, corrupciones, injusticias, hambres, pestes y guerras para satisfacerlos y para que ellos sigan perpetuándose en el poder.

 Ni siquiera ellos que vienen a ser los cerdos de la novela, comprenden lo que sucede a ciencia cierta, no ven que, para los demonios, son los animales tontos a los que se les ha lavado el cerebro, pues los demonios son mas inteligentes, son los cerdos que los usan a ellos.

 Ahora, considerar el mismo ejemplo en el interior de cada uno, nuestro orgullo-amor propio-ego, es el cerdo que nos domina, y nosotros los tontos que creemos que tenemos motivos para enorgullecernos, para ser amados, adorados, halagados, felicitados, reconocidos, estimados, etc., no viendo que somos esclavos del miedo, de la preocupación por nosotros mismos, de un tirano llamado, ‘yo’, que es hijo de satanás y que solo se preocupa por él mismo, por lograr adoración, glorificación, aceptación, reconocimiento.

 Ese ‘yo’, que es la imagen y el mismo anticristo, solo existe en el mundo en la medida que es aceptado, visto, reconocido, si es ignorado, no existe para el mundo, y es ahí donde se desesperan las almas por hacerse ver, llamar la atención, convirtiéndose en cerdas celosas preocupadas por sí, totalmente desamoradas, a las que no les interesa amar, ni El Bien, ni la Verdad, ni nada, ni nadie, dignas hijas de satanás.

 Cuando la corrupción degradación, deformación, abominación se vuelve exagerada y vistosa, la imagen se cae, se derrumba, queda en evidencia lo que cada uno es mas allá de lo que dice ser, y es donde las almas se preocupan aun mas y acaban por enloquecer, ahogarse, perderse en sí mismas, pues se desesperan por defender su orgullo, su imagen, se resisten a darse por vencidas, no quieren admitir que necesitan a Dios.

 Con la Revelación de la Verdad, el orgullo queda destronado, ya ni nosotros creemos en la mentira que nos esforzamos por hacer ver-creer, pero, sin embargo, ocurre algo nefasto, nos volvemos hipócritas, embusteros, farsantes, fingimos no ver lo que vemos y nos desesperamos por hacer ver lo que se nos ocurre, nos desesperamos por mantener una imagen que se derrumba, una careta de cera que se derrite ante El Sol de Dios.

 Debemos esforzarnos por salir de la mentira, del engaño, por volver a la Comunión con Dios, a la Vida Eterna, pero, si no queremos realmente, ni Dios puede Salvarnos, dado que lo rechazamos, repudiamos, y orgullosamente decimos que no lo necesitamos.

 Queremos creer que no necesitamos a Dios debido a que nos dedicamos angustiante y desesperadamente a nosotros mismos, a ser amados, adorados, vistos y aceptados, y prestarle atención a Dios y obedecerlo, implica renunciar a todo eso que es inútil, vanidad, y que, por otro lado no conseguiremos nunca en un mundo donde reinan las tinieblas y cada uno exige sin querer dar lo que pide.

 Debemos aprender a colaborar con El Señor y a dejarlo Que nos Haga Verdaderamente Libres, porque de lo contrario, aunque conquistemos el mundo, estaremos irremediablemente perdidos, entregados a la perdición, sometidos al adversario y convertidos en instrumentos suyos para el mal de muchos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

OBEDIENTES, FIELES Y LEALES



OBEDIENTES, FIELES Y LEALES

  Hay una alineación colectiva histérica y desenfrenada, absolutamente caprichosa, verdaderamente rebelde que no solo es mala por su oposición a Dios, negación de Él, sino que lo es porque es totalmente perjudicial y ya irreversible, las almas pierden el control de sí a manso de su misma rebeldía que se alza y encumbra, desenfrena y rebela escapando a todo límite.

 La rebeldía contra Dios se rebela contra el mismo rebelde, es decir, creemos que somos libres porque el enemigo nos hace creer eso para sublevarnos, rebelarnos contra Dios, pero es un aprovechador que quiere que removamos el único obstáculo que él no puede remover, la confianza en Dios, la fe en Él, y si accedemos seducidos, engañados, presionados, puede hacer de nosotros lo que se le antoje, estamos totalmente a su merced.

 La rebeldía contra Dios se rebela contra el propio rebelde, porque crece, engorda, es un chancho gestándose en el interior, es ego-amor propio, una gran preocupación por sí que demanda y exige satisfacción, que nos somete  a nosotros y nos condena a satisfacerla, conformarla, que nos usa como esclavos para servirla.

 Esa rebeldía caprichosa y orgullosa, es como un borracho, pierde totalmente el control, se desenfrena, desinhibe y entrega a la corrupción, busca vicios como satisfacción y al final, deja sentir su melancolía, tristeza, el inmenso vacío y desolado que es, aplastante, sofocante, cansino, represivo y oprimente.

 El alma sin Dios es fácilmente manipulable para el adversario, debido a que tiene miedo, se preocupa por sí y cree cualquier cosa, de manera que, con amenazas, castigos, sustos, provocaciones, puede hacerla correr en la dirección que se le antoja, y también, puede comprarla como a una prostituta, seducirla y engañarla.

 El alma sin Dios quiere ser engañada, quiere creer la mentira de que se halla segura, aun sabiendo que es falsa, porque el miedo puede mas y por miedo cree lo que quiere.

 Así es como el enemigo manipula las almas, las engaña y éstas, le creen, pues desean que les mientan y las engañen, que les hagan creer que son diosas, poderosas, reinas, etc., vendiéndose como prostitutas para llenar el harén del adversario con el que se revuelcan adorándose a sí mismas.

 La verdad es que hay que darle una patada al adversario desechar la histérica e inútil preocupación por sí mismo y empezar a buscar a Dios, a confiar en Él, a creer en Su Amor siguiéndolo en El Camino de la Revelación de Su Voluntad, queriendo ser Obedientes a Nuestro Padre Creador, Fieles a Nuestro Señor Salvador y Leales al Espíritu Santificador.
 A Dios debemos ser obedientes, fieles y leales, no a nosotros mismos, al orgullo, al amor propio, pues así es como acabamos cultivando siempre la rebeldía, la misma que se alza y nos oprime, esclaviza y arrastra a las tinieblas eternas.

 Somos fieles, obedientes y leales al miedo, a la constante e inútil preocupación por nosotros mismos, de manera que puede el enemigo sujetarnos con ese lazo, ahogarnos, ahorcarnos, obligarnos a que hagamos o dejamos de hacer a su gusto y parecer, no siendo dueños de nosotros, lo que es consecuencia de que no reconocemos a Dios como tal, sino que deseamos ser reconocidos y adorados en su lugar.

 Por lograr la limosna de la aceptación, adoración y de ser tomados en cuenta en el mundo, vendemos la Vida Eterna, la desperdigamos y no tenemos Espíritu ahora, ni lo vamos a tener después, nos perdemos la oportunidad de ser felices ahora y para siempre después.

 No importa si otros nos odian, si nos acusan de sus desgracias, es lo que quieren creer en su orgullo porque no logran someternos, volvernos serviles hipócritas aduladores de su orgullo inútil y vanidoso.

 No debemos preocuparnos por el odio de los caprichoso que quieren odiar, son instrumentos de satanás por su orgullo-miedo-ambición-presunción, y es el adversario quien nos odia por medio de éstos, aunque, no son inocentes pues consienten ser cómplices, coautores.

 Así como Dios no exige ser amado, no podeos nosotros pretender ser amados, aceptados, adorados, tomados en cuenta, y mucho menos podemos pedirles a otros tan desamorados como nosotros que nos amen o acusarlos porque no lo hacen.

 No ama el que no quiere, y si les pedimos a otros miedosos, cobardes, preocupados por sí que nos amen y nos enojamos porque no lo hacen, o porque  no lo hacen como queremos, los equivocados somos nosotros, porque les pedimos lo que no quieren ni pueden dar, debido a que se hallan hundidos, sumergidos en sí mismos y son incapaces voluntariamente de amar, solo quieren preocuparse por sí, tributarse todo amor y atención a sí mismos, a su ego-orgullo.

 El que se ama a sí mismo es insaciable, inconformable, su ego-orgullo reclama celosamente todo, quiere poder y control total, por ello se vuelve vanidoso, narcisista, incapaz de amar voluntariamente, quiere pensar solo en sí y hundirse en su propio abismo, de manera que, si esperamos ser amados, aceptados, reconocidos, tomados en cuenta, etc., en el mundo, entramos en el camino de la perdición, debido a que les pedimos a otros lo que no pueden dar.

 El problema no es que no nos conformen, no nos sacien, no nos acepten, el problema es que les pidamos a otros muertos como nosotros eso, el problema es esperar y querer conseguir eso de piedras llenas de orgullo y enterradas en el amor propio que solo se preocupan egoístamente por sí mismas hasta el hartazgo, la histeria, la alineación, hasta una abominable deformación donde ya pierden todo rasgo de humanidad.

 En la novela, “rebelión en la granja”, al final los animales contemplan consternados que no hay diferencia entre los tiranos demonizados humanos en la demagogia de los cerdos y éstos mismos, llegaron a ser iguales, o peores, pues no eran humanos sino solo imitadores, bestias convertidas en su peor enemigo para someter a sus iguales, tanto que al final los mandamientos fueron anulados y solo quedó el que dice, ‘Los animales son todos iguales, pero, algunos son mas iguales que otros’.

 La cuestión es que tenemos que perdonarnos a nosotros mismos, no exigirnos ser amados, aceptados, ni odiarnos si otros lo hacen, estamos en un mundo de tinieblas donde el amor es un bien escaso, considerar que ni nos lo damos a nosotros mismos realmente al no perdonarnos, al no aceptarnos y al exigirnos ser amados, aceptados, haciendo como demonios cualquier cosa apara lograrlo.

ORGULLOSAMENTE CIEGOS



ORGULLOSAMENTE CIEGOS

 El paso por el mundo, la estadía en el tiempo, podeos hacerlo o realizarlo en Presencia de Dios por una Verdadera comunión con Él, o podemos hacerlo separados de Dios, en su Ausencia, en rebeldía, negando Su Voluntad y oponiéndonos a Ella.

 Que seamos hijos rebeldes, no quiere decir que seamos hijos odiados, seguimos siendo hijos amados por Dios, el problema es que nosotros nos damos vuelta, le presentamos la espalda, nos hundimos y perdemos dentro de nosotros mismos y nos exponemos a los enemigos espirituales.

 Dios no impide la rebeldía de sus hijos, de hecho toda la historia de la humanidad es marcada por la mas completa y abominable rebeldía contra Dios, la que se consuma, perfecciona y vuelve brutal y grosera en estos tiempos de tinieblas, de verdadero vacío y desolación, de la mas absoluta ausencia de Dios en el mundo debido a que no es amado, aceptado, elegido, querido, obedecido.

 Lo que debemos considerar es que todo trae consecuencias, es decir, si rechazamos a Dios y nos elegimos a nosotros mismos, no podemos esperar conocer la Vida, tener Vida real o Verdadera, quedamos expuestos a los enemigos espirituales que aprovechan esa reverenda estupidez presuntuosa y soberbia para destrozarnos.

 El alma que reniega de Dios, se rebela y se rebela, se alza triunfante, orgullosa, satisfecha de sí, se vuelve presumida y presuntuosa, se pasea desafiante en el mundo como un adolescente que quiere demostrar que esta enojado y que finge ser libre mientras odia a sus padres.

 Debemos comprender que somos libres de no amar a Dios, pero, al no hacerlo, estamos sujetos en la herencia de muerte que nos llega debido al pecado original, dejamos que la podredumbre y maldad crezcan en nosotros y nos entregamos al adversario porque nos internamos-enterramos en su reino de mentiras, orgullo-muerte, de desamor voluntario, de amor propio miedoso, preocupado y exclusivamente dedicado así mismo hasta lo enfermizamente deplorable.

 Dios como Padre, llama a sus hijos, les hace entender les abre los ojos, les advierte, pero, cuando comprueba que el alma es terca, caprichosa, orgullosa, testaruda, consentidamente rebelde, deja de hacerlo, debido a que, con cada Don de Amor de Dios, el alma se cierra mas pues mas esfuerzo hace por rechazarlo, por negarlo y negarse, por oponerse y al final, por perderse.

 Dios realiza actos de amor en la vida de sus hijos, los corrige, les da avisos, advertencias, pero, éstos no quieren escuchar, hacen oídos sordos, como el faraón de egipto, endurecen aun mas su corazón, se vuelven mas orgullosos, tercos, testarudos, cerrados, encaprichados, rebeldes, y se convierten por voluntad propia en mas desgraciados.

 Siempre Dios obra por amor, pero, somos nosotros los que, al rechazarlo, convertimos Su Amor en castigo, debido a que, al repudiarlo, generamos una fuerza de odio propiciada, alentada, fortalecida y sostenida por el adversario donde acabamos por autoconsumirnos, y donde nos abrazamos al perverso que quiere arrastrarnos a las tinieblas y sumergirnos eternamente en éstas haciéndonos odiar a Dios, queriéndolo ver como culpable de todo mal.

 Cuando un alma ya empieza a culpar a Dios por sus desgracias, esta totalmente en garras del adversario, pues eso es lo que busca el enemigo, primero la convence y llena de orgullo que ella es buena, hace que el alma se tenga lástima, pena, autocompasión, luego, le hace ver que los malos son otros, que son culpables, responsables de sus penas, angustias y desgracias, porque así la endurece mas en el orgullo, la llena mas de amor propio y de lamentos por sí, de lástima y autocompasión, y cuando el alma esta podrida en tales malos espíritus, le tiende una nueva trampa donde quiere atarla, encadenarla, sumergirla mas, donde le impone el odio a Dios.

 El alma queda completamente atrapada, hundida, sumergida y perdida en sí misma, a merced de lo que ha gestado, de lo que ha atesorado-aculado, de ese amor propio, se vuelve absolutamente ciega, pierde toda luz, apaga o extingue todo amor haciendo desaparecer toda voluntad de amar.

 Ahí pasa a ser esclava total, no es dueña de sí, aunque en su orgullo presume de serlo y hasta se dice libre, esta feliz de triunfar momentáneamente en el mundo y de hacer lo que supuestamente quiere, no ve que desde las sombras hace lo que el adversario quiere, que es no amar a Dios, trabajar en la construcción de su ídolo-orgullo y entregarse a la perdición eterna.

lunes, 27 de mayo de 2013

6.7. ASISTENCIA DIVINA



6.7. ASISTENCIA DIVINA

 El miedo, la preocupación por sí, nos hace entrar en pánico, desesperar cuando padecemos alguna dificultad, y es ahí donde hacemos escándalo, nos volvemos histéricos y acabamos por rengar de Dios, repudiarlo, valernos por cuenta propia suponiendo que nos salvamos y defendemos o protegemos.

 Todos somos iguales, escandalosos histéricos que siendo humillados o limitados en el orgullo, hacemos berrinches y queremos venganza, buscamos que otros nos tengan lástima, pena, compasión y deseamos comportarnos diez veces mas despiadadamente, pues nos dejamos llevar por el caprichoso traidor que tenemos adentro.

 Comprender acá que no debemos tener lástima a otros, no tenerles esa pena lastimosa propia de la autocompasión, porque en realidad nos tenemos pena y lástima a nosotros mismos, tememos por nosotros y el orgullo y andamos buscando aceptación.

 Por supuesto que hay ocuparse del bien de otros, hacérselo, procurárselo, colaborar en que lo reciban, pero, pero, eso es muy diferente de tenerles lástima, porque en la lástima esta la rebeldía contra Dios, donde cada uno se autocompadece y desea seguir siendo rebelde.

 No debemos dejarnos engañar, no debemos dejarnos llevar por la propia debilidad y tener lástima a otros cuando están siendo corregidos, sí debemos confortarlos y fortalecerlos, guiarlos y acompañarlos para que conviertan, corrijan definitivamente y acepten la Fe en Dios, la confianza en Él y repudien la falsa y aparente confianza en sí mismo como el veneno y la pese que es.

 No debemos tenernos lástima a nosotros mismos, o debemos autocompadecernos y mira nuestro orgullo hecho pedazos, sino que hay que perseverar en El Camino, sabiendo, confiando en El bien Que Dios Quiere Hacernos, de lo contrario, acabamos por ser cómplices del enemigo que trata de defender el orgullo que es su posesión-presencia dentro nuestro.

 Hay muchos que siendo corregidos por Dios, o comprobando lo amargos e inútiles que son sus ídolos, viendo que orgullo es inservible, traiciona y abandona, se tienen lástima, autocompadecen y andan buscando consuelo, reconocimiento y aceptación, pero, aun son rebeldes, no se convierten, no renuncian a sí mismos, por ello no debemos caer en su embuste, debido a que no aman ni quieren, sino que se preocupan y siguen preocupando egoístamente por sí y por hallar consuelo.

 Para evitar tal cosa es que no hay nada en el mundo que procure verdadero consuelo a las almas, para que cada uno vea Solo Dios Es Dios y se convierta, para que se abran los ojos, y que cada uno comprenda lo que ha elegido, pudiendo desengañarse y pudiendo querer algo distinto, verdadero, mejor.

 Debemos confiar en que Dios puede obrar mejor que nosotros, cosa que nos cuesta, debido a que, generalmente, y mucho mas aun en lo que nos interesa y preocupa, no confiaos en nadie, y menos en Dios, pero es ahí donde justamente hay que empezar a confiar en él, entregarle las personas y cosas que nos preocupan aprendiendo a obedecerlo, seguirlo y caminar por donde Él nos Envía, porque Él mismo se ocupa de lo otro.

 Hay que aprender a orar, interceder y ofrecer un Santo Sacrificio de sí mismo, renunciando a la propia voluntad, para y por el bien verdadero de todos los que Dios quiera Bendecir, beneficiar, socorrer y asistir, pues el tiempo de purificación y prueba ha llegado para todo, y es el momento para colaborar en la Misericordia Divina, no queriendo contradecir a Dios en Su Justicia y en el orden que va haciendo la vida de otros, sino socorriendo para que las almas perseveren y se conviertan, para que no duden de Dios y sean defendidas de sus enemigos, y para que tengan la fuerza, la luz y el valor de renunciar a sí mismas y elegir a Dios, confiar en Él.

6.6. QUE DIOS SE AMADO



6.6. QUE DIOS SE AMADO

 No debemos aprovechar la desgracia ajena para ofrecernos como salvadores, defensores, protectores, sí debemos asistir, socorrer, orar, interceder, pero, hay muchos que aprovechan a erigirse como dioses, buscando orgullosamente ser amados, aceptados, siendo oportunistas como satanás mismo que en tales situaciones culpa a Dios y se ofrece como bueno dando la razón.

 Detrás de toda desgracia, problema y contratiempo, hay una rebeldía que purgar, algo que corregir una relación con Dios que recomponer, pero, si interferimos reclamando para nosotros, hacemos aquello que dijo El Señor, “El que no recoge Conmigo desparrama”, colaborando al final con el adversario en vez de hacerlo con Dios a quien decimos servir.

 Es tiempo para los apóstoles del Señor, para colaborar con Él y ser Instrumentos de Su Amor, pero, no para imponerse, ser reconocidos, adorados, tomados en cuenta, sino para obrar espiritualmente, para orar, interceder, para ofrecer y renovar el Santo Sacrificio de amor a Dios, consistente en la renuncia  ala propia voluntad para Que Se Haga, Reine y Triunfe Su Voluntad.

 No es la oportunidad para destacar, defender y encumbrar el orgullo, para hacerse ver o notar, para criticar a otros o para ser elegidos en su lugar, pues ahí obra el orgullo, y donde le orgullo esta presente, satanás reina y Dios se halla ausente aunque se hable de Él todo el tiempo.

 Irremediablemente a todos nos toca o llega el tropiezo, probar la amargura de los ídolos, conocer una desgracia o padecer algún problema, y es ahí donde el adversario aprovecha para ofrecerse como salvador, dios, señor, donde quiere mandar, dirigir, hacer que se lo acepte y tome en cuenta, y también muchas veces es él mismo el que provoca tales cosas para hacerse necesitar.

 Considerar que no somos diferentes, tan miedosos, preocupados por nosotros y oportunistas hemos llegado a ser que nos preocupamos y desesperamos por lograr ser amados, aceptados, tomados en cuenta.

 No es para estoque nos ha llamado El Señor, sino para que en tales situaciones, hagamos El Bien sin que se note, como Él lo dijo, “Que tu ano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha”, como obran los Ángeles, en forma sutil, espiritual, amando verdaderamente, operando en los corazones, colaborando en la conversión, soportando cargas por la conversión y liberación de otros.

 La desgracia y caída ajena, cuando queda al descubierto y se nota groseramente su maldad, deformidad, perversidad, no es para criticarla, sino para obrar en silencio por el bien de muchos, para que los corazones no odien a sus opresores, a aquellos que los hacen padecer, y para que estos mismos perversos, también puedan convertirse y apartarse de su mal camino y tal vez puedan llegar a salvarse, o al menos tengan la oportunidad.

 Los que quieren ser malos y obrar mal, son así y quieren ser así, entonces, ¿De qué sirve acusarlos?, ¿De qué sirve escandalizarse?, solo debeos ver y comprender lo que son, hacen y quieren, para no dejarnos engañar, pero, en ese camino maldito que han elegido encontrarán su mal, lograrán su ruina y cosecharán su condenación eterna, no debemos perder tiempo enredándonos en acusaciones, pues llegaremos a ser iguales o peores y no van a cambiar porque no quieren.

 No debemos perder tiempo escandalizándonos, asustándonos o temiendo, Dios Sabe lo que Hace, simplemente debemos ofrecer amor a dios, obedecerlo, para que lo pueda tomar y Bendecir, para después derramarlo sobre muchos y hacerles El Bien Que Él quiera, así es como hay que obrar

 No podeos pretender hacer justicia por nosotros, es decir, imponer Que Dios Sea Amado, pues nos haríamos cabeza de delincuentes inconversos, miedosos y desamorados que no han obedecido a Dios ni quieren y que ahora tienen miedo y por miedo harían cualquier cosa incluso fingir que creen en Dios con tal de salvarse cosa que no sirve porque es egoísmo y miedo, conveniencia oportunista y no amor.

 Dios Sigue Siendo Dios y Él debe ser amado, obedecido, aceptado, y es para ello que ofrecemos el sacrificio de nuestra vida, para que Dios sea elegido, buscado, querido, aceptado, olvidándonos por completo de nosotros mismos y siguiendo al Señor en El Camino de Su Voluntad.

6.5. DIOS SABE LO QUE HACE



6.5. DIOS SABE LO QUE HACE

 Decimos que colaboramos con Dios, pero, si en realidad somos ministros y colaboradores suyos, debemos obedecerlo, ¿Dónde se vio que el colaborador haga lo que se le ocurre sin obedecer a su superior?, acá podemos comprender que lo único que tenemos es orgullo, arrogancia, amor propio, solo queremos pavonearnos, ser reconocidos y tomados en cuenta.

 Primero debemos obedecer a Dios en nuestra vida, y luego, colaborar en el bien que quiere hacerles a otros, obedeciéndolo también, no haciendo lo que se nos ocurre, nos parece, o creemos que es conveniente, pues así lo único que conseguimos es darle lugar al adversario que obra cuando hay rebeldía a Dios, orgullo, amor propio, cayendo en el engaño de suponer encima que hasta colaboramos con Dios.

 Siempre lo primero es la unión con dios, porque Es El Principio de todos los bienes, debido a Que Dios Es El Bien, El Sumo Bien, el Verdadero y Eterno Bien, así como el Bien Común.

 Si buscamos una verdadera Unión con Dios, alcanzada, El Bien Verdadero lo acaba haciendo Él por medio nuestro, debido a que Él Vive en nosotros y hace las Obras Que Quiere, como dijo a sus discípulos en su Primera Venida, “Harán las mismas Obras que Yo y aun mayores”, cosa que solo es posible Si Él Vive y Reina en el alma, si tenemos Su Espíritu.

 Su Espíritu lo recibimos cuando lo aceptamos, cuando aceptaos Su Palabra y le permitimos a Él Ser y Hacer Vivir y Reinar disponer de nosotros y de nuestra vida para Que Haga Su Voluntad. Ahí es Que Vive El Señor en nosotros, Su Espíritu se Hala Presente y Es Él mismo Haciendo las mismas Obras que antes y aun mayores.

 Que nadie crea que hace algo por sí mismo, El Señor mismo lo dijo, “Sin Mí nada pueden”, de manera que tenemos que aprender a colaborar con Él, a dejarlo Ser y Hacer, a permitirle que Él Obre como Dios Que Es.

 Considerar que muchas cosas que estimamos grandes e importantes, para Dios son insignificantes, lo dijo El Señor, “Aquello que los hombres estiman en mucho, Dios lo tiene en poco, y lo que los hombres juzgan en poco, Dios lo estima muy alto”, de manera que podemos querer cosas que creemos sumamente importantes tanto para nosotros, como para otros o para Dios, pero, son secundarias, vanas, inútiles a Juicio de Dios.

 Tenemos que aprender a confiar en Él, aprender a vencer el miedo, la preocupación por sí mismo, porque Dios Sabe lo Que Hace, nosotros no, nos mueve el miedo, la preocupación, y ese ser soberbios, orgullosos, engreídos, nos domina la preocupación por nosotros mismos y nos ahoga-atormenta el egoísmo.

 Las obras mas grandes e importantes, son invisibles a los ojos, por ello son ignoradas y despreciadas, nadie colabora en Que El Señor las Haga, continúe, perpetúe.

 La principal Obra del Señor es darnos Vida, devolvernos a la comunión con El Padre, pero, eso no lo valoramos, no lo estimamos, no nos importa, no lo queremos, sino que nos preocupamos por triunfar en nuestra voluntad, ser amados, admirados, tomados en cuenta, no despreciados, etc.

 Tal obra del Señor no se ve, no se nota, incluso, si lo seguimos Verdaderamente colaborando para Que lo Haga, exteriormente hasta parecemos olvidados y maldecidos por Dios, debido a que lo superficial, el patio exterior, ha sido entregado a los paganos, es decir, la imagen-apariencia se derrumba.

 Esto es así porque El Señor encubre sus Obras mas importantes, las disimula para que no las combata el adversario mas que en lo que Él le permite para confundirlo a éste, y también es así porque en el mundo no se ve, no se aprecia la Presencia Viva de Dios, dado que el mundo no tiene ojos para semejante cosa.

 El Señor trabaja en el corazón, limpia, purifica, libera, da Vida, llena de amor, de Su Vida y Presencia, instaura Su reino, cosa que externamente y en el mundo, no es vista ni apreciada, por lo que no debemos desesperarnos o preocuparnos porque se note, dado que lo único que conseguiremos es ser odiados, perseguidos y repudiados pues no se tira perlas a los cerdos, ni se les dan margaritas a los chanchos, es decir, el paladar del mundo no puede saborear la Presencia Viva de Dios e en el alma, el orgullo se lo impide y le hace sentirlo como algo malo.

 El mismo miedo lleva a que las almas no comprendan y no vean a Dios vivo y Presente en y entre nosotros, porque solo juzgan y evalúan lo vistoso, aparente, superficial, y como Dios no cuida la apariencia, lo ven como abominable, detestable, deplorable, y es así que van tras falsos dioses, ídolos, pastores embusteros que son lobos disfrazados de corderos y que cuidan las apariencias porque son hijos de satanás y hábiles en el arte de seducir y engañar.

 Dios encubre sus Verdaderas Obras con el velo de la Humildad, cosa que no puede ser vista ni apreciada realmente en el mundo, sino que es aborrecida, odiada y despreciada porque provoca miedo, la humildad falsa sí la aprecia el mundo porque le pertenece, porque es aparente y vistosa y porque en el fondo es rebeldía contra Dios, amor propio, imagen, apariencia y orgullo repugnante.

6.4. EL MIEDO ES UNA SOGA CON LA QUE SATANÁS NOS AHORCA



6.4. EL MIEDO ES UNA SOGA CON LA QUE SATANÁS NOS AHORCA

 Lo que es bueno para unos, puede no ser bueno para otros, tanto mas si no lo quieren, pues se esforzarán por rechazarlo y también, si lo aceptaran contra su voluntad real, no queriéndolo en verdad, después lo van a ver como un problema, una desgracia, o como el origen de sus males.

 Dios no impone El Bien y lo bueno, debeos quererlo, buscarlo, colaborar en recibirlo, porque de lo contrario, ante la primera dificultad, lo culparemos y acusaremos a él volviéndonos atrás caprichosa, obtusa y resentidamente, debido a que ahí aprovecha el adversario para recuperar el control que tenía sobre nosotros.

 ‘Yo ya sabía que no me convenía’, decimos confundidos, con miedo y cobrándonos venganza contra Dios llenos de miedo y rechazándolo, dejándonos dominar por el miedo y cayendo en una esclavitud peor a la que teníamos antes de recibir un don o favor suyo, con el agravante de que desconfiamos aun mas de él, y que el enemigo temiendo volver a perder supresa, se va a encargar de poner nuevos y mas pesados lazos, ganchos, cadenas.

 Por mas bien y bueno que sea lo que Dios Quiere Dar, no puede imponerlo, porque se convertiría en un mal, el alma o las almas supuestamente beneficiadas, se esforzarán por controlar a Dios, rechazarlo, repudiarlo, buscar otra cosa, etc., pues no lo han querido ni deseado suficientemente.

 Notar lo que sucedió con el pueblo que salió de egipto, no estaban del todo convencidos de querer ser libres verdaderamente, entonces, hallándose en el desierto purificador, criticaban a Dios y murmuraban, añoraban la esclavitud y deseaban volver atrás, como si Dios los hubiese castigado al hacerles un bien y es por ello que vagaron cuarenta años en el desierto sin poder entrar en la tierra prometida, no fueron dignos.

 No deseamos a Dios, ni su Don, por ello es que no lo recibimos, de ahí es que debamos perseverar en el tiempo manifestando que lo queremos, que deseamos Que Se Haga y Que Triunfe Su Voluntad en nuestra vida, de lo contrario, no lo recibiremos, no entraremos en comunión con Él y no conoceremos la Vida, sino que seguiremos en tinieblas.

 Con todo ocurre lo mismo, no conseguimos nada de Dios porque no lo queremos, no lo deseamos, y porque o perseveramos en el tiempo, además de que no aprendemos a renunciar a ello y a dejar o permitir que en el tiempo Él nos lo de mientras nos dedicamos a lo que es importante.

 Considerar que se sirve El Señor de lo que es secundario para movernos llamarnos la atención y empujarnos a que lo busquemos, luego, nos va guiando, enseñando y conduciendo hacia lo que es realmente importante, primero, urgente, para que eso que nos preocupaba, llegue por añadidura porque es secundario.

 En el mismo sentido, podemos querer El Bien y lo Bueno para otros pero, si no lo quieren, vamos a hacerles un mal, de manera que tenemos que orar e interceder, ofrecer un Santo Sacarifico de la propia voluntad pidiendo por su conversión, para que abandonen sus malos caminos, para que salgan del orgullo y del miedo y puedan buscar a Dios, convertirse, querer su propio y Verdadero Bien.

 Considerar que muchas veces es nuestro deseo ansioso y temeroso de ser acepados y no rechazados lo que nos mueve a tratar de imponer que otros quieran el lo que es bueno, lo que sabemos incluso que les conviene, por ello, para no obrar por orgullo y egoísmo, debemos aprender a renunciara a ese nervioso querer imponerse, y aprender a respetar el tiempo de maduración de cada uno y a colaborar con Dios en la oración pidiendo e intercediendo por la conversión de los otros.

 No debeos desanimarnos con el transcurso del tiempo, debido a que la purificación y corrección lleva tiempo, tienen que sufrir una transformación y corrección espiritual, luego, libres de su orgullo-miedo, podrán elegir El Bien y lo Bueno, podrán busca a dios y lo que Él quiere darles y hacerles.

 Considerar que a veces el enemigo nos provoca miedo, nos tienta haciéndonos creer que Dios no se ocupa, o que hace mal las cosas, por ello pincha, envenena, critica, para que nos preocupemos por nosotros y creamos que Dios no esta haciéndoles el bien a otros, pero, debemos perseverar, porque el perverso esta librando una guerra para desalentarnos de que intercedamos por el bien de otros.

 A veces lo que queremos para otros, no es el Bien urgente que Dios quiere hacerles, o también, no vemos el panorama o espectro completo, no consideramos todo, sino que miramos lo puntual y algo nos puede parecer mal o provocar miedo, cuando en la visión general o de conjunto, es conveniente que sea así, considerar que Dios ve el pasado, el presente y el futuro, por ello, una pena o contratiempo ahora puede evitar algo mas grave mas adelante.

 Lo que debemos mirar en vez de andar criticando, cuestionando o dudando tanto de como Dios obra y de andar queriéndolo dominar y someter, es que nosotros tenemos miedo, que estamos desconfiados y preocupados, que no creemos en Él y que el adversario nos esta atormentando, y así, envolviendo, confundiendo y manipulando para que acabemos por desconfiar de Dios e incluso obrar contra Él.

 Presumimos de confiar y de tener fe, pero, no es así, tenemos miedo, estamos preocupados, y se nota en la ansiedad, en la desesperación y en la angustia, en ese deseo constante de prevalecer, imponerse, hacerse obedecer, en como estamos queriendo manipular a Dios.

 Ahora debemos hacer una real renuncia a nosotros mismos, decir, “Jesús, en Vos confío”, o “Que Se Haga Tu Voluntad, Señor” y perseverar en El Camino no mirándonos a nosotros mismos, venciendo el ahogo del miedo que nos retuerce el alma para tratar de arrastrarla hacia abajo, a las tinieblas y lograr así que nos opongamos a Dios suponiendo que nos defendemos o protegemos.

 El miedo es un espíritu, es vacío que hay adentro y es la misma soga que usa satanás para ahorcarnos, y para devolvernos al abismo, por ello, si no lo vencemos, aunque elijamos a Dios, no podemos ser fieles, lo traicionaos, e incluso convencidos en el orgullo de que lo servios.

 Esta es la razón por la que El Señor primero obra una verdadera purificación y luego fortalece la voluntad de querer tenerlo, para que al final podamos recibirlo y que o os sea quitado, pues si no lo queremos en verdad, como ha ocurrido en el mundo, el enemigo puede ofrecer miles de alternativa y enseguida Dios es abandonado, olvidado, traicionado.

6.3. LA TRAICIÓN DEL ORGULLO



6.3. LA TRAICIÓN DEL ORGULLO

 El Señor Viene-Vuelve para devolvernos a la Vida, para reestablecer la comunión con El Padre, para conducirnos-Guiarnos a que se Haga y Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 El Señor nos va Guiando para que aprendamos a amar, y también, para purificarnos, corregirnos, y Fortalecernos en ese camino, cosa que obtiene al comenzar por El Verdadero y Único Principio, es decir, por amar a Dios, lo que se manifiesta en la Obediencia a Su Voluntad, en el colaborar en Que Se Haga, Reine y Triunfe.

 El Señor nos Hace El Bien Verdadero, o sea, nos da Vida Eterna, nos devuelve a la comunión con El Padre nos saca del abismo de egoísmo y miseria donde nos enterraos y perdemos dedicándonos miedosamente a nosotros mismos suponiendo que así nos procuramos un bien y no queriendo ver que así nos provocamos el mal, pues nos apartamos de la Vida, de La Luz Verdadera.

 El objetivo real de la vida es que a Dios le vaya bien, pues mientas a Él le va bien en nosotros, esta Vivo y Presente, y es así como nos va bien a nosotros, porque tenemos Vida, y porque vamos creciendo en amor, pureza, perfección, etc.

 A veces nos confundimos, pues tenemos voluntad propia, miedo, orgullo y nos cuesta ver o creer que nos va bien en realidad porque nos vemos humillados, contrariados o porque a juicio dl mundo nos va bastante mal, hasta parecemos maldecidos por Dios u olvidados por Él, pero, se trata del enemigo que quiere asustarnos, perturbarnos y que critica lo que Dios hace para buscar la manea de no quedarse afuera sembrando discordia para estar en medio.

 No debemos ocuparnos en satisfacer los intereses propios, ni ajenos, sino que primero siempre debemos mirar a Dios, prestarle atención, atender a Su Voluntad, y luego, el resto llega por añadidura, pero el adversario critica, cuestiona y nos hace temer, busca hacernos dudar al observar cosas que a su juicio están mal y provocando miedo.

 Considera que el enemigo es orgulloso, y como tal, esta celoso de sí mismo, por ello, critica, cuestiona, ve defectos en lo que Dios hace, porque revienta de celos debido a que hemos elegido a Dios y lo descartamos a él, esta envenenado y envidioso viendo lo que desea ver y tratando de convencernos para arrastrarnos a la ruina y separarnos de Dios.

 Siempre el que es orgulloso se autocompadece y se tiene lástima, por ello se defiende, critica, aborrece y odia, porque no soporta no ser elegido, es como si se diese vuelta y hundiéndose en sí, se hablara diciéndose, ‘yo soy mejor, importante, no como esa basura, eso es detestable, aborrecible, nadie sabe apreciar lo bueno’, buscando defender y conformar su orgullo.

 Todos tenemos amor propio, miedo, nos preocupamos por nosotros mismos, por ello estamos desesperados por ser elegidos y por demostrar que somos mejores, y es así que nos dedicamos a hundir, criticar y atacar el orgullo ajeno, no viendo que nos hundimos y ahogamos mas en nosotros, en el orgullo nuevo que seguimos generando, y no comprendemos que así es como colaboramos en la obra del adversario que es hundir a todos, arrastrarnos a todos a las tinieblas del orgullo, el odio y el miedo.

 Tenemos que dejar de preocuparnos por nosotros, de andar buscando miedosa y lastimosamente reconocimiento y aceptación para nuestro orgullo, porque así es como nos liberamos de éste que es una peste, como le permitimos al Señor que nos Salve, debido a que el orgullo-amor propio es la muerte eterna, es el olvido de Dios, es el fruto del obsesivo y miedoso pensar solo y siempre en sí mismo, de ese andar a la defensiva siempre queriendo vencer y humillar siempre.

 Considerar que nuestro orgullo-amor propio busca venganza quiere librarse de toda humillación y limitación, odia y aborrece a Dios y nos quiere imponer que lo repudiemos, que lo rechacemos y que nos dediquemos a engrandecerlo, por ello, en cualquier dificultad, critica a Dios, lo culpa y acusa repitiendo las cosas que el adversario le dice para convencernos e imponernos que Dios es responsable de nuestras desgracias y así que lo odiemos.

 Nuestro orgullo-amor propio critica a Dios, tanto mas si lo hemos elegido, entonces, celoso, preocupado y miedoso, quiere venganza, sufre y padece por la Presencia del Señor a quien amamos y preferimos y es lo que el adversario busca, a ese maldito judas traidor interno para que nos arrastre a odiar a Dios, a renegar de Él.

 Debemos buscar a Dios, prestarle atención, para no quedar enredados en las maniobras conjuntas del adversario y del traidor de nuestro orgullo-amor propio, de lo contrario, quedaremos lejos de Dios, aun cuando creamos que lo servimos, pues dedicados a engrandecer el orgullo, a hacernos amar, aceptar y reconocer a decir lo que otros quieren escuchar, no estamos obedeciendo a Dios ni colaborando con Él.

 Considerar que el orgullo es traidor, traicionero rebelde, un verdadero miedoso, cobarde y egoísta que piensa en él mismo independizándose de nosotros, rebelándose y aliándose con el adversario para dominarnos y hacernos abandonar la Fe, incluso mientras que decimos que la tenemos.

6.2. “SALVADOR”, ES SU NOMBRE



6.2. “SALVADOR”, ES SU NOMBRE

 Dios no Envía a Su Hijo para que les vaya mal a los malos, porque El Señor no viene a condenar, sino a Salvar, “Salvador”, Es Su Nombre, El Señor ya lo dijo en Su Primera Venida, no viene a condenar no viene por los sanos.

 Considerar que El Señor deja libres a los que son decididamente caprichosos, a los que no han querido ni quieren obrar el bien, hacer lo bueno, corregirse, pues así, cuando caigan, comprenderán que fue por su propia torpeza, que nadie conspiró contra ellos, sino que se construyeron solos la ruina que los sepulta con sus caprichos, reniegos, ambiciones y rebeldías, por su complicidad con el adversario al que han adorado.

 El único límite que les pone a los perversos, rebeldes, caprichosos, ambiciosos y despiadados, es la protección necesaria que da a los que creen y confían en Él, cosa que hace y puede hacer porque se le da una Fuerza de Intercesión, un lugar y un tiempo para intervenir en favor de los que lo aman.

 Eso es así porque hay almas que aman a Dios, que renuncian a sí mismas que aceptan su Voluntad y así le abren la puerta de su vida-casa-corazón, para Que El Señor Venga-Vuelva, y Él Salva-Libera a las almas que lo elijen, así como también, a aquellas almas que son bendecidas, por las que se hace oración e intercesión.

 Dios no es inerte, ni espectador, obra por y para el Bien Verdadero de las almas, y quiere hacerlo a instancia de parte como en un proceso, o sea, interviene cuando lo llamamos, buscamos, elegimos, y también, cunado oramos, intercedemos, bendecimos y pedimos por el Bien verdadero de otros.

 Mientras tanto, los malos perecerán en el camino que han elegido, en la ruina deplorable que han construido, es decir, en su mismo capricho, rebeldía. Por ejemplo, los gobernantes títeres que se fingen democráticos y que son verdaderos dictadores, hipócritas y ambiciosos colaboradores de satanás, como se han dedicado a robar, saquear y ser fieles al adversario y sus sectas de pertenencia, no han gobernado realete, lo que ha provocado un deterioro total de todo, de manera que la casa se viene abajo, y al final, tendrán que salir corriendo, huyendo, escapando como los ladrones que son.

 Los que han elegido ser rebeldes, caprichosos, ambiciosos, perversos, perecen enredados en lo mismo que han construido, debido a que la torre de babel siempre se derrumba, esa montaña de orgullo que cada uno acumula en su interior mientras reniega o prescinde de Dios, se le desploma encima y lo sepulta, pasa a ser el sepulcro eterno, el manto oscuro de muerte que atormenta sin cesar y sin remedio a todo rebelde desamorado y orgulloso.

 El Señor Viene a Salvar almas, a llamar a cada uno por su nombre y así, a invitarlo a volver al Camino, no viene a arruinar a los malos, porque éstos se arruinan solos, y tanto mas aun al no aprovechar la Revelación-Paso-Venida de Dios.

 El Señor Es Salvador y si Dios nos Envía Un Salvador, es evidente que lo necesitamos, debido a que no hace cosas superfluas, o por hacerse ver, adorar como los políticos y satanás que están desesperados por ser aceptados, tomados en cuenta o no despreciados.

 Si Dios ha Enviado Un Salvador es porque no hay otra salida, camino, solución. Mientras sigamos prescindiendo del Salvador, o queriéndolo dominar, manipular, hacernos servir por Él a nuestro gusto o según lo que queremos creer que es mas necesario y urgente, vamos a seguir corriendo hacia una inevitable perdición.

 Si Envía Dios Un Salvador, es porque no hay mas remedio ni solución, es porque realmente lo necesitamos, el problema es no querer admitir que lo necesitamos, cosa que ocurre solo y simplemente porque no queremos renunciar a los malos caminos por un lado, y por el otro por que somos cobardes y no queremos confiar.

 El Salvador de Dios, Nuestro Señor, no viene a destruir, aniquilar, corregir, a los malos, sino a aniquilar y destruir el mal que hay dentro de nosotros ese orgullo miedoso y caprichoso que nos domina y somete, que nos arrastra a odiar, aborrecer, volvernos caprichosos y a querer manipular, dominar y someter a Dios, que es donde acabamos rechazándolo.

 El peor enemigo esta siempre adentro, es el mas perverso y abominable, el traidor que nos vende y entrega a satanás y a la muerte eterna, cosa que no vemos mientras orgullos y satisfechos queremos estar plenamente convencidos que otros son malos. Es verdad que otros son malos, perversos y que sus deformidades atroces son abominables, pero, no somos muy diferentes, y estamos camino a ser iguales, y es por ello Que Se Ha Revelado o interviene El Señor, para evitar que sigamos el camino de la perdición, que busquemos El Camino de la Salvación.

 El Camino de La Salvación consiste en amar y obedecer a Dios, confiar en Él, creer en Su Amor, lo que se demuestra no con palabras, sino siguiéndolo en Su Voluntad, y eso requiere prestarle atención, escucharlo, discernir Su Palabra, permitirle a Él que Revele Su Pensamiento-Sentimiento en nosotros.

 Debemos preocuparnos porque le vaya bien a Dios en nuestra vida, Que Él consiga en y de nosotros lo que quiera, y así, mientras su Voluntad Se Hace y su Obra prospera en nosotros, nos va realmente bien, porque mas allá de lo que queramos o temamos, estamos en comunión con Dios y todo lo demás es secundario, tenemos Vida Eterna ahora, porque Dios Vive y Reina en nosotros.