miércoles, 31 de julio de 2013

12.7. ¿CÓMO ACABA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL?



12.7. ¿CÓMO ACABA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL?


 Gente perversa, realmente satánica esta gobernando el mundo y no es novedad, se sabe que las logias, mafias, asociaciones, corporaciones, bancos, entidades financieras, grupos económicos, etc., disponen, deciden y dirigen el destino de los miles de millones de habitantes del planeta, y encima, que no se trata de personas que adoren a Dios o que quieran el Bien Común, ni nada bueno.

 Almas perversas, degeneradas, corruptas, demoníacas, depravadas, realmente muertas y peor que poseídas, fundidas con el adversario, someten a la humanidad entera a la mas horrenda y abominable esclavitud mundial, y tal cosa es posible porque es reflejo del reinado de satanás en los corazones, de la ausencia de Dios, de la presencia d la muerte eterna, es el reflejo de la vanidad humana.

 Desgraciadamente los que imperan en el mundo ocultamente, son satánicos, le rinden culto a satanás, ya sea directamente reconociéndolo como dios, o ya sea indirectamente entregándose a vicios, ambiciones y perversiones por adorar el poder, el dinero, el becerro de oro.

 Desgraciadamente lo miso ocurre en las religiones que han venido a ser empresas internacionales solo preocupadas por captar clientes, capaces de rengar a Dios con tal de obtener dinero, poder, aceptación, etc.

 La situación de las almas en general, no es diferente, sino que es igual, dado que no se ama a Dios en verdad, no se lo acepta, no se lo sigue ni recibe, entonces, puede el adversario hacer libremente lo que se le antoje en el mundo y de las almas, obrando impunemente im personam, o por medio de sus idiotas títeres, de sus ministros y colaboradores.

 Considerar que, encima, el culto al adversario es enseñado a los niños desde la mas tierna edad, debido a que se toma a la brujería como algo bueno, necesario, como si aportase poder para superar dificultades y se lo inculca en novelas, televisión, libros, internet, cine, etc.

 El mundo como esta construido por los arquitectos satánicos, es satanismo puro, la vida sobre la faz de la tierra, común y corriente, es satanismo puro, debido a que cada uno se adora  así mismo, piensa solo en su ‘yo’ como en un dios y se dedica a adorarlo y a hacerlo adorar conformando así a su ego hasta volverse un demonio desesperado por ser adorado.

 No solo los cerdos dueños del mundo por usurpación en nombre de satanás al servicio secreto de su majestad, la muerte eterna, son satanistas endemoniados, sino que todas las almas colaboran renegando de Dios, rechazándolo, prescindiendo de Él, dedicándose desesperadamente a sí mismas buscando y esperando ser saciadas en su ego, conformadas en su deseo de adoración.

 El nivel espiritual general, el balance de la humanidad da mas que rojo, y encima, hay quienes se esfuerzan por convencerse de que vienen vientos de cambios cuando solo merecemos y podemos esperar mas abominación, corrupción y muerte.

 Recordar simplemente lo que decía el profeta en el antiguo testamento, que ningún profeta que anuncie la paz es tenido por bueno hasta que se realice lo que promete, porque los profetas no están para mentir, sino para advertir, despertar, llamar la atención, sacudir queriendo evitar que la humanidad se desbarranque, de manera que anuncian hambres, pestes y guerras, y no porque les guste, considerar que tales anuncios les han costado sufrimientos y al final el martirio.

 Ni Dios, ni persona alguna en sus cabales, queremos hambres, pestes, guerras, pero, no hacemos lo necesario para evitar tales cosas, solo nos corrompemos y nos esforzamos por corrompernos aun mas, es como si manifestásemos que queremos lo que no nos agrada, lo que sufrimos y padecemos.

 Tenemos que empezar a buscar a Dios, a hacer penitencia, ayuno, oración, si queremos ver que el mundo cambie, si queremos que todo lo que se esta pudriendo a pasos agigantados sea revertido, si deseamos Que El Señor Venga-Vuelva y Que nos Abra Un Camino de Salvación, una Puerta en El Cielo obrando el Gran Milagro Prometido.

 Considerar que el Gran Milagro, no es algo espectacular, mágico, llamativo, etc., Dios no obró ni va a obrar de esa manera, el Gran Milagro es la Revelación misma de los pecados para que podamos corregirnos, enmendarnos, para que nos dejemos limpiar-purificar por Dios, y en eso, liberar de las tinieblas, salir del abismo y volver a la comunión con Él, recibiendo así Su Espíritu-Bendición-Amor, entrando místicamente en su Reino.

 Sabemos que el gobierno mundial, el nuevo orden, y toda esa farsa-engaño que se finge necesaria y útil por la que pocos someten a todos en el mundo queriendo hacer creer que semejante estado orwelliano a escala mundial es la salvación, es satanismo, es el reino de satanás instalado en el mundo, pero, debemos comprender que no se va a acabar, ni va a bajar Dios y lo va a destruir, solo y simplemente porque o merecemos algo mejor.

 Tenemos que aprovechar este tiempo en el que estamos desterrados en la propia tierra y a merced del adversario, para convertirnos, volver a Dios, crecer en verdadero amor a Él, para busca El Bien Verdadero, lo que es Verdaderamente Bueno, y luego una vez que se haya cambiado la realidad espiritual, será cambiada la situación externa.

 El nuevo orden, como el imperio romano, caerá carcomido por su injusticia, por su misma corrupción, simplemente porque fue instalado por una banda de delincuentes, y como tal, van a acabar por pelearse entre sí porque no son virtuosos sino ambiciosos, demoníacos y perversos, pero mientras tanto, como los Santos Mártires del comienzo del Cristianismo, debemos empezar a amar a Dios con verdadero y Santo Sacrificio, es decir, buscar a Dios, su Voluntad y obedecerlo en medio de un mundo sin Dios, aprendiendo a librar el combate espiritual contra los enemigos reales.

 Lo primero que debemos echar del mundo es a satanás y a todos sus espíritus impuros, venciendo a la muerte terna y a todos los enemigos espirituales, luego, lo que vemos en el mundo, su reino o la expresión material de su abominable presencia, que es el nuevo orden, caerá solo.

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12.6. UN DEMONIO ENCARNADO



12.6. UN DEMONIO ENCARNADO

 Como no hemos perdonado, hay odio generándose en el alma por ese rencor consentido, y ese odio, nos odia, produciéndose lo que conocemos como autodesprecio.

 No hemos perdonado totalmente a Dios, no lo hemos aceptado por competo. Podemos haberlo aceptado en algo, incluso mas que otros, pero, no lo hemos aceptado en la totalidad de la capacidad que nos ha dado para recibirlo, lo que significa que lo amamos mediocremente, solo un poco, y aunque sea mas que otos, no es suficiente, pues, como los otros, no hemos respondido al llamado-vocación propia.

 No debemos comprar, porque no sabemos, no vemos, no entendemos, hay que aprender a escuchar a Dios, dejar que Él Juzgue, y que de a cada uno lo suyo, lo que le corresponde según el grado de amor que tenga. Considerar también que no todos maduran en el mismo tiempo, ni de la misma manera, y no todos quieren lo mismo, por ello, no debemos rejuzgar, no debemos suponer, sino escuchar siempre a Dios y en todo, porque su Voluntad Revelada, produce un Juicio.

 Hay que hacer el esfuerzo que a cada uno Dios le pide, debemos dar el paso que Él nos invita a realizar, de lo contrario, seguiremos postrados y perdidos en la muerte terna, atrapados, hundidos y sumergidos en tinieblas, sufriendo, padeciendo, degenerándonos, deformándonos, corrompiéndonos.

 Considera que la falta de progreso o crecimiento espiritual personal, no solo nos afecta individualmente, sino que también acarrea perjuicio a muchos, incluso sin verse, pues la podredumbre y corrupción de las almas que es espiritual, se contagia a la vez que genera una ola que atrapa, envuelve y lleva a muchos, siendo todos víctimas sin quererlo ni saberlo.

 Pero es la situación cuando hay almas decididamente corruptas, que eligen al adversario por ambición, dinero, sed de adoración o de poder, porque no solo éstas se corrompen, sino que acarrean una corrupción espiritual general que mata muchas almas y hasta las confina al infierno eterno, cosa por la que quedan impunes en el mundo, y desgraciadamente hasta son felicitadas y reconocidas, pero, no queda impune ante el Juicio de Dios.

 Lo mas grave al respecto es si la corrupción, depravación, degeneración, etc., se trata de un alma que dice y finge amar a Dios mientras que en realidad esta desesperada por hacerse adorar, servir, ver, reconocer, obedecer, etc., porque arrastra a su inmundicia, ego, agujero, corrupción inmunda, depravada e infernal, a todos quienes le creen y siguen suponiendo que es algo bueno.

 Considera que un alma que se ahoga en sí misma, que se hunde-sumerge en su ego practicando egolatría, aun cuando diga y finja amar a Dios, es un abismo, pues para no hundirse, se aferra a otras, justamente a las que le creen y la siguen, a las que le hacen caso y la aceptan creyendo que es una especie de representante divino sobre la faz de la tierra, cuando en realidad, se trata de un verdadero demonio encarnado.

 Ésta alma puede quedar impune en el mundo, pero no al Juicio de Dios, por ello es que padece en sí las llamas infernales que elige y prefiere, es devorada por esa sed ardiente y desesperante de ser adorada, creída, vista, cultivando esa imagen hipócrita, inmunda y depravada para construir su embuste infernal, aquel en el que sirve a satanás convirtiéndose ella misma en la muerte eterna que vaga sobre la faz de la tierra.

 No entra el adversario en la vida de nadie sin su consentimiento, y su habilidad esta en conseguir ese consentimiento. El problema es que el mundo de hoy es un verdadero infierno, de manera que las almas desde la mas tierna edad practican satanismo dándole así consentimiento al adversario no solo para entrar en sus vidas, sino para destruirlas y convertirlas en abominaciones infernales repulsivas con atas que encima, se pavonean, jactan, se mueven orgullosas y presuntuosas pretendiendo ser como diosas.

 Mientras no aceptemos-recibamos a Dios, vamos a seguir teniendo vacío y desolación, vamos a seguir padeciendo su falta-ausencia, y no es Dios injusto en eso, ahí nos esta Revelando la Verdad para que podamos corregirnos, pero, como tontos, nos estamos esforzando por hacer oídos sordos y por convencernos de que merecemos ser adorados, queriendo creer que así nos veremos saciados, conformados o que seremos liberados, negándonos a ver que es así como estamos manifestando claramente que preferimos las tinieblas y no a Dios, exponiendo que las deseamos para siempre y no a Dios.

 Comprender entonces, la gravedad de la estulticia humana de estos tiempos, elegimos no solo estar sin Dios ahora, sino que lo estamos haciendo de tal manera que ya sirve como manifestación de la voluntad firme, fuerte y clara de que es y será así para siempre por elección propia.

12.5. CRUCIFICADOS MÍSTICAMENTE A SU LADO



12.5. CRUCIFICADOS MÍSTICAMENTE A SU LADO

 El que no ama a Dios, no tiene a Dios, por mas que quiera creer o hacer lo contrario, si no existe verdadero amor, no hay verdadero Dios, y no es Dios injusto en esto, cada uno elige el camino que quiere.

 Dios Pasa Haciendo Justicia, y aunque a algunos les parezca injusto, cada cual recibe lo que merece, lo que quiere, lo que hay en su corazón, no pudiendo Dios dar otra cosa, no pudiendo dar algo mejor, ni pudiendo dar mas, muy a pesar.

 Dios Es Nuestro Padre, quisiera poder hacernos un bien mejor, pero, estamos atados a las vanidades, perdidos y enterrados en tinieblas, entonces, no puede darnos sino las basuras que preferimos, el plato de lentejas por el que despreciamos la primogenitura.

 No es hora de quejarse, es el último instante donde tenemos la oportunidad de elegir aceptar y ver lo que no quisimos ni aceptar ni ver, porque, como el buen ladrón, estamos junto a Jesús en la Cruz con una oportunidad única de cambiar nuestra vida, pero, obramos al revés y nos pasamos a siniestra, nos volvemos gestas, el mal ladrón, renegando de Dios, enojándonos contra Él y esforzándonos por perdernos.

 Estamos siendo juzgados y El Señor puede y quiere darnos en éste, el último instante, la Salvación, pero debemos esforzarnos, debemos querer abrir los ojos, querer convertirnos, aceptar la Verdad, entregarnos  ala purificación divina, dejarnos corregir por Dios, porque así es como, a pesar del suplicio, podemos ser salvados.

 Hay personas que en medio de su suplicio, reniegan de Dios convirtiéndolo en un castigo insoportable e irremediable en el que buscan la perdición eterna como gestas. Debemos obrar como dimas, el buen ladrón, es decir, reconocer, aceptar, que hemos pecado, que hemos sido rebeldes contra Dios y desamorados, aceptando también que no es injusto lo que padecemos, porque así es como pagamos, expiamos, somos purificados, rectificados y corregidos.

 Somos como gestas, el mal ladrón, renegamos contra Dios, nos quejamos, protestamos, lamentamos, odiamos, etc., volviendo lo que es inevitable de por sí, algo insoportable, insufrible y convirtiéndolo también en tormento eterno.

 No queremos aceptar la Revelación de la Vedad, entonces, renegamos contra Dios, nos quejamos, protestamos, queremos decir que todo es injusto, que no lo merecemos, y así no adquirimos humildad verdadera, no pudiendo ser liberados de las tinieblas, dado que somos cómplices de éstas y las preferimos, es decir, elegimos la mentira, nos mentimos y luego nos desesperamos angustiados por hacer que se crean, vean y sean aceptadas y adoradas.

 Cuando El Señor fue Crucificado, toda la humanidad fue juzgada, fue llamada a comparecer a ese, Su Tribunal, porque ahí Juzgó al mundo, y es por ello que todos estuvimos o a su derecha, o a su izquierda en forma mística, es decir, fuimos colocados entre los suyos, o entre los que se oponen a Él.

 Eso lo juzgó en aquel momento El Señor, porque siendo Dios, además de Hombre, podía ver en su Omnividencia Divina a todas las almas, entonces, todas estuvieron presentes ante Él, y no solo las de aquel momento en el tiempo, sino las pasadas y futuras.

 Él, como Justo Juez, no coloca a nadie arbitrariamente en ningún lado, somos nosotros los que elegimos estar a su derecha o a su izquierda, cosa que determinamos al elegir amarlo en verdad o no, es decir, al aceptar Su Voluntad, o al renegar de Ella.

 Dios no nos condenó a estar a su derecha o a su izquierda, nosotros lo elegimos, nosotros debemos optar si estamos con Él o contra Él, y si no elegimos colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad, estamos eligiendo permanecer a su izquierda, es decir, entre los condenados, los que permanecen en tinieblas.

 Dios no es injusto, si queremos una vida diferente, debemos hacer una elección diferente, es decir, no vamos a salir del abismo de desolación y sufrimientos mientras no haya una verdadera y total conversión, mientras no aceptemos la Voluntad de Dios y mientras no colaboremos en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Ese Juicio Que Hizo El Señor, Justo y Supremo Juez, lo recibe hoy en día cada uno en su vida, místicamente somos colocados a su derecha o izquierda, y en lo que padecemos, podemos comprobar donde estamos, y empezar a considerar lo que debemos hacer, o sea, convertirnos y empezar a amar a Dios, dejando de preocuparnos solo y siempre por nosotros mismos como histéricos insoportables dominados por su ego.

 Si renegamos de lo que tenemos y padecemos, en vez de querer culpar a Dios o a otros, debemos empezar a corregirnos, a buscar a Dios y perdonar, porque, con quejas, lamentos, histeriqueos, caprichos, berrinches, solo demostramos que merecemos lo que tenemos-padecemos.

12.4. UN VICIO SACIADO, ES UN VICIO MULTIPLICADO



12.4. UN VICIO SACIADO, ES UN VICIO MULTIPLICADO

 Hay que aprender a tener paciencia, y como se hace todo, primero a Dios, luego a sí mismo, después a los que no nos quieren ni queremos mucho, y después a los que queremos, o sea, en forma de cruz, arriba, abajo, izquierda y derecha, respectivamente.

 Tener paciencia es aceptar, perdonar, aprender a esperar, es dejar libre, es permitir ser y hacer. Esto no implica libertinaje lógicamente, como sucede con todo, se deben aprender los límites razonables y respetarlos, porque por ejemplo, un padre que no corrige a sus hijos, es un padre que no ama a sus hijos por mas que se diga moderno y liberar, es un tonto que va a acabar por ser esclavo de las bestias que esta criando, sus propios hijos, a los que mata espiritualmente y corrompe condenándolos a que no conozcan nada bueno mientras se convierten en ególatras desamorados obsesionados por saciarse y conformarse en cuanto vicio y perversión se les antoje.

 Cuando semejantes bestias no hallan saciedad, consuelo, alivio para su ego, para ese deseo de adoración, no solo devoran y consumen a sus padres, sino que comienzan a exigir lo mismo en derredor, y con el correr del tiempo ya nada los conforma, nada les procura alivio o consuelo, debido a que, un vicio saciado es un vicio multiplicado, no hay alivio para el que conforma a sus vicios.

 El vicio que conformamos, no nos libera, al contrario, avanza y nos toma mas, nos domina, somete, se adentra, nos devora, y nos reclama-demanda-exige que le demos mas satisfacción, nos impone que nos volvamos esclavos suyos dedicados solo a satisfacerlo.

 Cada vicio es un abismo, un agujero, es un principio de muerte eterna, es también como un gancho, un lazo o una cadena que nos pone el adversario para quitarnos vida, succionarnos vitalidad, par apegarse a nuestra alma y devorarla-consumirla.

 Parecen dones, los vende e impone como beneficios, pero en realidad, son todo lo contrario, son succiones, como ventosas, o simples bocas de succión del abismo eterno, y son como cañerías, tuberías por la que toda clase de espíritus impuros acceden a nuestra alma.

 Como tontos, buscamos los vicios, los favorecemos, los admitimos, los dejamos entra y nos volvemos cómplices, entonces éstos que fingen beneficiar, saciar, conformar, satisfacer, etc., nos destruyen carcomiéndonos, socavándonos, devorándonos vivos.

 No nos damos cuenta, ni nos interesa, pero estamos colaborando con el adversario, le estamos permitiendo que nos robe la vida, que nos destruya, corrompa mientras se sacia-conforma, y como sentimos dolor, pena, angustia, vacío y desolación, nos dejamos arrastrar a nuevos vicios suponiendo hallar ahí consuelo y alivio, liberación o algún bien, sin embargo es ahí donde seguimos colaborando con la destrucción, aniquilación, que el adversario quiere hacer, porque los vicios son nuevos abismos, mas droga para el alma, veneno para el espíritu y ruina para el cuerpo.

 Con el correr del tiempo, la inmadurez espiritual nos deja en ruinas inevitables e irreparables, y es así como nos estamos perdiendo y ni siquiera nos interesa, porque no tenemos ni ganas, ni fuerzas para oponernos, para buscar le propio bien, para dejar de corrompernos, de autodestruirnos.

 Debemos dejar de conformar al ego, de cultivar al ‘yo’, de practicar la religión mundial que es el ‘yoísmo’, tenemos que empezar a buscar a Dios, a amarlo a Él, a dejarnos educar, corregir y alimentar por Él, porque de lo contrario, sucede en el espíritu lo mismo que en el cuerpo, no hay crecimiento, sino malformación y deformación, el espíritu se atrofia y solo puede transmitirnos su letargo, inercia, postración pestilente y viciosa, corrupta y desamorada, y hasta su muerte, dado que, si no queremos amar, queremos morir.

 No confundir, no es lo mismo querer amar que querer ser amados, y tampoco es amor lo que venimos dando, sino un deseo de ser aceptados, tomados en cuenta, un buscar ser conformados en el ego, etc.

 Verdadero amor es renunciar a sí mismo, a la propia voluntad para colaborar de esta manera en Que Se Haga-Reine-Triunfe la Divina Voluntad en nuestra vida.

12.3. EL VACÍO Y LA DESOLACIÓN QUE PADECEMOS



12.3. EL VACÍO Y LA DESOLACIÓN QUE PADECEMOS

 Dios no nos niega lo que queremos si no resulta perjudicial para nuestra salvación, pero, si puede diferir su adquisición o llegada en el tiempo por varios motivos.

 El primer motivo es que podemos no ser aptos para lo que deseamos, de manera que, obteniéndolo, lo perderíamos o nos perderíamos. El segundo motivo es porque se trata de algo secundario y no grave, determinante, principal, urgente o necesario. El tercer motivo es que, quiere darnos antes algo bueno o muy bueno que ni soñamos, ni buscamos, pero que Él por verdadera generosidad quiere que tengamos, recibamos, adquiramos, obtengamos.

 Considerar que podemos querer incluso lo mismo que cualquier mortal, algo normal, humano y bueno, pero, vernos limitados en eso. No es porque seamos malos, porque otros sean malos y se opongan o lo impidan, ni porque Dios sea malo y no nos permita o se oponga.

 Debemos ver ahí mas allá, hay que mirar a Dios, Él quiere hacernos un Bien Mejor, un Bien Verdadero, un Bien Mayor, el que no buscamos, no queremos, ni soñamos, ni sabemos siquiera de que se trata.

 El Bien Verdadero Que Dios Quiere Darnos-Donarnos, Es Él Mismo, Es Su Vida-Presencia en nosotros, y por ello nos pide un esfuerzo mayor, superior, al de cualquier persona que da vueltas sobre la faz de la tierra, porque hay que trabajar mas para recibirlo.

 Normalmente, como cualquier mortal, podemos tener cualquier cosa como cualquier prójimo, pero, Dios nos esta llamando a algo diferente, mas profundo, espiritual e importante, por ello es que sentimos algo distinto, un vacío que no se sacia, ni se conforma con nada.

 Ahí El Señor nos esta mostrando-Revelando la necesidad que tenemos de Dios, y si nos la muestra es porque la quiere llenar, pero, no puede si no queremos recibirlo. Debemos dejar de querer consolarnos, llenarnos, saciarnos y conformarnos con los venenos que da el mundo, con el constante y desesperante deseo de adoración que tratamos de alimentar.

 Lo que debemos hacer es empezar a buscar a Dios, pues si bien todos hemos nacido para eso, no todos quieren hacerlo, y si estamos viendo su vacío-ausencia, es para que empecemos a remediarlo poniendo manos a la obra, es decir, que busquemos a Dios, que lo aceptemos, que lo amemos y que nos entreguemos a Él.

 Sentimos-padecemos lo mismo que otros, pero, nos abre El Señor una posibilidad nueva, por ello permite que el Fuego de Su Amor nos queme de manera diferente, mas profunda, y es porque quiere llegar purificándonos a lo mas profundo e interior, debido a que ahí es donde se instala, donde puede comenzar a vivir-Ser-Reinar.

 Si un rey del mundo nos llamara gratuita y desinteresadamente a cumplir un encargo y nos prometiera recibirnos como hijos y herederos suyos, estaríamos contentos, sanamente orgullosos y nos esforzaríamos por obrar bien en lo bueno, pero, siendo Dios Quien nos Llama, obramos totalmente al revés, despreciándolo, rechazándolo, repudiando su realeza divina, el don de ser hijos suyos, simplemente porque no queremos confiar, creer, esperar, amarlo, esforzarnos, etc.

 Debemos empezar a considerar no tan a la ligera El Bien Que Dios Quiere Hacernos-Donarnos, debemos pensar que Es Él mismo Revelándose, y al hacerlo, esta dándose, con lo que ello implica, es decir, que recibimos Vida Eterna.

 El vacío y la desolación que sentimos, debemos llenarlo con amor a Dios, no como hacen los demonios que pretenden llenarse haciéndose adorar, o sea, succionando amor y haciéndose pasar incluso, por Dios para obtener adoración, aceptación, etc.

 Amar a Dios no es perseguirlo, no quiere decir imponerle a Él que nos adore, ahí obramos de la misma mala manera mencionada antes, lo que debemos hacer es renunciar a la propia voluntad, aceptar Su Divina Voluntad y entregarnos a Ella colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida, en la de otros y en el mundo, según como inspire Dios mismo.

12.2. PARA QUE APRENDAMOS A AMAR COMO HIJOS SUYOS



12.2. PARA QUE APRENDAMOS A AMAR COMO HIJOS SUYOS

 La peor enfermedad es el individualismo soberbio y desamorado en el que nos hallamos sumergidos, y del que todos somos cómplices. Esta enfermedad es producto de no amar a Dios, de elegirse egoístamente a sí mismos siempre y sin excepción.

 No amando a Dios, no amamos a nadie, ni siquiera a nosotros mismos, pero no lo vemos, ni lo queremos ver, no lo comprendemos, ni nos interesa.

 No amamos a nadie, ni siquiera a nosotros cuando no amamos a Dios primero, simplemente porque carecemos de amor. Dios Es la Fuente del Amor, y si no nos abrimos a Él, si no lo recibimos, no tenemos capacidad de amar, no corre sangre por nuestras venas, sino vacío y desolación, se resecan y, lo que es peor, dejan pasar un líquido oscuro, espeso, abominable que corrompe todo a su paso, que es la muerte eterna.

 Estando separados de Dios, escindidos voluntariamente de Él, no recibimos Su Espíritu-Vida-Amor, de manera que no queda otra cosa mas que autoconsumirse, devorarse, hundirse en vida, y a la vez que vamos por ese camino de autodestrucción miserable, nos exponemos a todos los enemigos espirituales que nos devoran como pirañas.

 La ruina es irremediable, pero no hacemos nada para evitarla, no queremos prestar atención a Dios, no le hacemos caso, no buscamos Su Voluntad, y mucho menos nos interesa obedecerlo, ni siquiera queremos confiar en Él en verdad, sino que estamos obsesionados por conformar al orgullo, por seguir alimentando a la bestia del ego, y en definitiva, por seguir conformando al adversario y a la muerte eterna cómodamente instalados en nosotros.

 Seguimos obsesionados con conseguir lo que deseamos y no nos dejamos Salvar por Dios, permitimos que el adversario y la muerte terna nos controlen, manipulen y aparten de Dios haciéndonos creer que nos estamos dedicando a algo bueno, a nosotros mismos y que es justo y conveniente.

 Debemos aprender a confiar en Dios, a creer en Su Amor y a dejar de renegar de Él, porque de lo contrario, vamos a seguir teniendo lo que seguimos mereciendo, vamos a seguir padeciendo aquello que en realidad buscamos, es decir, el vacío la desolación, la muerte, la autodestrucción.

 El transcurso del tiempo es aliado de Dios en el sentido de que sirve para que tengamos oportunidad de abrir los ojos y desengañarnos, para que nos liberemos de las mentiras del adversario y repudiemos a la muerte eterna. El problema es que nos esforzamos en sentido contrario, o sea, por seguir renegando de Dios, por seguir prescindiendo de Él, por seguir hundiéndonos, enterrándonos, abismándonos en nosotros mismos mientras nos desesperamos por cumplir como histéricos cuantos caprichos se nos antojan.

 Nos convertimos en unos renegados totalmente desamorados que, al verse limitados, corregidos, en vez de aceptarlo, explotan y hacen escándalo, y que no cesan de intentar rebelarse, oponerse y alzarse desafiantes contra Dios. Si Dios permite una limitación, un problema, un contratiempo, es para un bien verdadero, para que nos libremos de orgullo, para que aprendamos a esperar, tener paciencia, para que renunciemos a nosotros mismos, etc.

 Pero hay algo mas todavía, el tiempo difícil, la tribulación, es para limpiarse, purificarse, para dejarse purgar por Dios, cosa que no nos interesa y en la que no colaboramos, pero que es capital y determinante para la vida misma sobre la faz de la tierra, y mas allá también.

 No debemos desperdiciar el tiempo que, según nuestro orgullo, soberbia y ambición, consideramos perdido, es decir, nosotros creemos que el tiempo que pasamos sin conseguir, sin obtener lo que queremos, es tiempo perdido, pero es todo lo contrario, es el tiempo de Dios, donde Él puede corregirnos, limpiarnos, purificarnos y enseñarnos a vivir, hacernos crecer, internarnos en Su Misterio de Amor para que comprendamos la Verdad y aprendamos a amar como hijos suyos.

 En las limitaciones, dificultades, problemas, etc., contra los que renegamos, Dios puede obtener por y para nuestro Verdadero y Eterno Bien, algo mejor que aquello que ambicionamos, que es limpiarnos, purificarnos, corregirnos, liberarnos espiritualmente de ataduras, impurezas, miedos, preocupaciones, vicios, etc., y después sí, por añadidura, nos dará lo que queremos, porque, aunque nos cueste considerarlo así, aquello que nosotros queremos anteponer a Dios, es secundario en comparación al Bien Verdadero, Real, Eterno, Que Él Quiere Hacernos.

12.1. UN CAMINO QUE NOS ABRE EL SEÑOR



12.1. UN CAMINO QUE NOS ABRE EL SEÑOR

 El paso del tiempo para nosotros es preocupante, desesperante, pues vemos que corre cuando no lo deseamos y se alarga extendiéndose como si de años de purgatorio se tratase cuando estamos apurados por llegar a algo, no tenemos paciencia, ni queremos tenerla, no sabemos vivir, ni nos interesa, solo corremos, damos vueltas, seguimos con un orden o cambiamos, pero en realidad, siempre estamos sumergidos en el mismo agujero pudriéndonos.

 Somos unos desamorados, no nos importa nada de Dios, no sabemos, ni queremos hacer otra cosa mas que pensar en nosotros mismos, por ello es que seguimos perdidos en las propias tinieblas, postrados en el sepulcro inmundo y depravado que llamamos ‘vida’, teniéndonos lástima, autocompadeciéndonos, sin considerar siquiera que hacemos todo lo posible por perdernos.

 Observamos indolentes, inertes, impávidos, lo que nos ocurre, hay lamentos, quejas, una angustiante preocupación, pero estamos como desinflados, desganados, sin vida, sin fuerzas, aplastados, sometidos a una inanición alienante que nos consume, devora, destruye.

 Somos como un recipiente que esta lleno de agujeros, por ello, por mas que somos llenaos, solo conocemos el vacío. Sentimos alejarse la vida de nosotros, padecemos la desolación, conocemos toda clase de tormentos en el cuerpo, en el alma y en el espíritu, pero no tenemos voluntad alguna de abandonar las tinieblas.

 Solo sabemos quejarnos, lamentarnos, preocuparnos, angustiarnos, acusamos, pero la verdad es que no nos importa nada de nada, ni de nadie, porque somos esclavos en el interior, en la propia tierra, la vida se nos va, nos es robada, quitada, absorbida, consumida, y carecemos de fuerza, intención, voluntad, etc.

 No tenemos ni la mas mínima intención de solucionar verdaderamente el problema, solo miramos lo superficial, aparente, queremos cambios en lo externo y vanidoso, pues nos hemos vuelto triviales, hemos perdido el sentido de la realidad, de manera que nos conformamos con una realidad aparente, superficial e inútil.

 No amamos a Dios, hemos dejado de lado lo mas básico, simple y esencial, y ni siquiera nos importa, o tal vez nos conformamos con algo que se parezca a amar a Dios, volviéndonos hipócritas.

 A nadie le importa amar a Dios en Verdad, cada cual esta mas que preocupado, obsesionado, desesperado, angustiado e histeriqueando de preocupación exclusiva por sí mismo.

 No miramos nada ni nos importa otra cosa mas que saciar el orgullo, entonces, dejamos a Dios de lado, incluso hablando de Él todo el tiempo, no nos interesa, y no vemos en ese soberbio orgullo que adoramos, que estamos descartando lo esencial, a Dios mismo.

 Llenos de orgullo, amor propio, hundidos en la inútil y trivial preocupación por nosotros mismos, nos paree poca cosa Dios, no nos interesa amarlo, no nos importa tampoco la verdad, ni el bien, ni nada, solo miramos lo que queremos y nos obsesionamos con obtenerlo, nos desesperamos por prevalecer, nos volvemos histéricos insoportables que solo se dedican a sí mismos sin cesar.

 Considerar que, no amando a Dios en Verdad, tenemos un abismo adentro que nos devora, consume, destruye, aniquila, que nos reduce a cenizas, nos convierte en nada en medio de la gran nada, nos vuelve tinieblas, y es de ahí que procede todo dolor, padecimiento, sufrimiento, pero no nos importa.

 No nos importa porque nos dejamos engañar por el adversario que nos sugiere que sufrimos por lo que no tenemos, no podemos, o por lo que deseamos y nos falta y no podemos conseguir, etc., y es así que nos sigue succionando la vida, quitando vitalidad, y nosotros como idiotas que creemos sus mentiras, seguimos acusando a otros.

 No vamos a salir a flote nunca, porque estamos llenos de abismos, es decir vicios, los que ya han degenerado en un gran abismo que es la misma muerte eterna, que es como un agujero negro en el espacio. No hay salida, salvación, ni liberación, solo y simplemente porque no lo hemos querido, es irremediable e inevitable.

 Solo por Amor de Dios, hay una sola salida, salvación y liberación, no porque la merezcamos, sino solo por pura Misericordia Divina, y es algo absolutamente injusto porque no merecemos como humanidad semejante Don de Dios. Se trata de un camino que nos abre El Señor donde quiere limpiarnos, purificarnos, purgarnos, sacarnos de las tinieblas y de modo que no podamos volver a caer mas, se trata de eso que dijo San Juan, “El que ha nacido de Dios no peca, ni siquiera puede pecar”, en el sentido de que no se rebela contra Dios.

 Ese nacer de Dios implica unirse a Dios, aceptar Su Voluntad y entregarse a Ella, eliminando la rebeldía que es lo que nos separa de Dios sumergiéndonos en la propia degradación, haciéndonos víctimas de la descomposición abominable de nuestra vida sin Dios.

martes, 30 de julio de 2013

11.7. LUCES NEGRAS



11.7. LUCES NEGRAS

 El alma que ha renegado de Dios, que no ha aceptado Su Revelación-Paso-Venida, obra como no quiere, y luego, como comprende que ha obrado mal, se excusa, se disculpa, para no sentirse culpable, se autojustifica defendiéndose.

 El alma que renegó de Dios, que rechazó su Revelación y que no lo obedece, no cuenta con Dios, no ve Su Luz, entonces, esta hundida, encerrada, aislada y perdida en sí, donde escucha al adversario, la serpiente que puede deslizarse, penetrarla, porque hay ausencia de Dios, hay muerte eterna, que es el único espacio donde la mentira-soberbia-serpiente puede permanecer, y hasta reinar manipulando a las almas.

 No es dueña de sí, solo ella cree que es libre, señora, y hasta grande y perfecta, pero esa alma es completamente delirante de orgullo, esta perdida en su abismal y repulsivo ser infernal ya sobre la faz de la tierra. su propia mentira le miente, su mismo orgullo le cree y al final, esta completamente engañada.

 Así es que no controla ni lo que dice, ni lo que hace, pero, se cree soberbiamente perfecta, es una idiota que se dice reina, y que solo ella se lo cree, pues en sus actos y omisiones, palabras y silencios, es abominable, insoportable, repulsiva y odiosa, es verdaderamente insoportable como un demonio.

 Esta alma delirante de soberbia y absorta en su orgullo, cultiva su imagen y se siente feliz si es creída, aceptada, pero, solo vive para engañarse y engañar, es falsa, hipócrita, embustera, un sepulcro blanqueado que solo hace lo que el adversario y la muerte eterna le hacen hacer.

 Ella sola cree que es reina, ella sola cree que es libre, que es señora y dueña de sí, porque en realidad, ha pasado a ser solo la máscara de satanás, la imagen con la que el adversario se pasea sobre la tierra reclamando adoración, gloria, reconocimiento y aceptación.

 El alma que no aceptó al Señor, se consagró al adversario y a la muerte eterna, quienes obraron adquiriendo su presa transformándola, transubstanciándola y usándola luego sobre la faz de la tierra para perder a otras muchas almas, para infundirles su espíritu perverso, corrupto y corruptor, abominable de desolación, pestilente de amor propio, orgullo y falto completamente de amor a Dios, de Vida y de Verdad.

 Lo mas grave es que esto ha ocurrido no solo con almas del mundo, con las que han conquistado puestos de poder, sino con almas que supuestamente aman a Dios, que fingen hacerlo, y que en realidad se hacen adorar sobre la faz de la tierra como si fuesen dioses.

 Es grave porque piden adoración para sí, para su imagen, y es satanás el que esta presente mientras se han convertido en lobos con piel de cordero dispuestos a devorar el rebaño. Devoran el rebaño porque claman adoración y no comunican vida, no transmiten el Espíritu de Dios, sino que succionan vida, quieren saciarse en su sed de adoración, pretendiendo librarse así del vacío y de la desolación que han buscado, querido, construido, elegido al renegar de Dios y oponerse a Su Voluntad.

 El alma que ha renegado de Dios, que no ha aceptado Su Voluntad y que se ha entregado a hacerse adorar fingiendo que sirve a Dios, se cree libre de culpa, pero, es solo un ardid infernal, el adversario le anula la consciencia, y él mismo no le reprocha sus pecados gravísimos ocultos, pues así logra encumbrarla, y luego usarla.

 Una vez que esa alma ya no le sirve, la tira, descarta, comienza a acusarla y a reprocharle sus pecados mas que graves y la hunde.

 Mientras la ha encumbrado en el mundo, es el adversario mismo el que se ha encumbrado en ella, porque por su espíritu estaba presente reclamando adoración, abriéndose camino, alzándose hasta llegar a la cúspide donde asentarse en su trono de orgullo, para reinar sobre el mundo fingiendo hipócritamente amar y adorar a Dios cuando en realidad, solo espera adoración, gloria.

 El alma que cree que es dueña de sí sin haber muerto a sí misma para aceptar la Voluntad de Dios, se engaña, solo es esclava de su rebeldía-muerte-orgullo donde se halla instalado el adversario. El problema es que tales delirantes de soberbia, son almas ambiciosas que se encumbran en el mundo y después contagian su pestilente e inmundo ser haciéndolo pesar sobre aquellos a los que engañan y obligan a que las adoren.

 Esas almas no transmiten el Espíritu de Dios, ni aunque halen de Dios todo el tiempo, son bocas de succión del infierno, y son los vértices y vórtices de poder del adversario, son las chimeneas del infierno, el principio del fin del mundo, aunque se digan luces o faros, solo considerar que satanás también dice ser luz y hasta fuente de luz, y solo es un asqueroso, repulsivo e inmundo depravado desesperado hasta la histeria insoportable por lograr ser adorado convirtiéndose en un agujero negro que succiona hasta la luz.

11.6. DIOS QUISO SALVARNOS



11.6. DIOS QUISO SALVARNOS

 El alma que no elige amar a Dios, se convierte en víctima de su propia desolación, cae en un delirio de soberbia y solo aprende a reptar sobre la faz de la tierra volviéndose pendenciera, arrogante, vanidosa, presuntuosa, desafiante, vive para cultivar la muerte.

 No camina sobre la tierra, repta, se arrastra, a la vez que alza desafiante y provocativa su frente llena de soberbia, buscando como la serpiente en la que se ha convertido, a quien envenenar, a quien contagiar su muerte, o sea a quien hacer víctima de su orgullo, busca víctimas a las que humillar, someter, vencer mientras se esfuerza por hacer ver la mentira, lo que cree, que es perfecta.

 El alma que ha renegado de la Voluntad de Dios, que no lo ha buscado, incluso cuando hable de Él todo el timo y se esfuerce por hacerse adorar, esta perdida en su propia abominable desolación, ahogada en su putrefacción y es una serpiente corrupta y corruptora.

 Esa alma desafía, provoca, cuestiona, reclamando orgullosa y satisfecha de sí, de esa imagen abominable que se ha dado-construido, se aceptada, pues es una maldita resentida que busca venganza. Solo le importa la aceptación, porque no ha perdonado, no ha aceptado el desprecio, entonces, se halla trabada buscando, exigiendo, demandando e imponiendo ser aceptada o no despreciada.

 Sola se traba-atrofia, porque al no perdonar, se dedica a vengase, a buscar orgullosamente como sea, aceptación, desafiando, provocado y humillando. Como tonta se afea, deforma y muestra repugnante, porque, inmadura y caprichosa, provoca, desafía, quiere imponer que la desprecien.

 Parece contradictorio pero no lo es, debido a que esta llena de veneno, podredumbre y maldad, y lo que quiere en realidad es escupir su abominación, corrupción, así es que pide la aceptación que dice que se le debe mientras se presenta repugnante, odiosa, resentida, desafiante, provocadora.

 Es una trampa, se presenta todo lo fea y repugnante que puede ser reclamando aceptación, porque en realidad espera no recibirla, dado que así tiene la excusa que en realidad buscaba para vomitar su odio, veneno, para escupir su perversión haciendo a cualquiera víctima de su putrefacción.

 Con su accionar solo demuestra su inmadurez, la falta de amor, su maldad, el estar podrida y corrupta, el ser resentida y maldita, el estar totalmente dedicada-consagrada al orgullo-amor propio, y por lo tanto sometida a la muerte eterna y al servicio de las manipulaciones infernales.

 Tal alma es absolutamente hipócrita, embustera, farsante, un gran peligro para sí y para su entorno, debido a que finge amabilidad, humildad, afabilidad, etc., para atraer, pero en realidad es posesiva, dominante, consumadamente caprichosa, verdaderamente rebelde contra Dios, y esta decidida a hacerse adorar como sea no importándole mas nada de nada, ni de nadie.

 En el fondo, ocultamente, es maldita, despiadada, porque es desamorada, considerar que no es capaz de amar a Dios, entonces, no es capaz de amar a nadie, y no es capaz de amar a Dios porque no quiere, debido a que, todo el que quiere amar a Dios, es Asistido por Dios para poder lograr cumplir su deseo, buena intención, para que se haga y concrete su voluntad que es felicitada por Dios.

 El Señor, como Dios, sabía lo que iba a ocurrir, por ello se adelantó en el tiempo y visitó a cada uno, golpeó la puerta de la vida personal para que le abriésemos, no todos lo hicieron, así es que no pudo obrar por y para nuestro Verdadero Bien, por ello es que ahora estamos a merced de la gran desolación de la que El Señor quiso salvarnos.

 Como tontos, hemos elegido el orgullo, nos hemos dedicado al amor propio, entonces, no tenemos defensa, protección, estamos absolutamente a merced del adversario.

 Considerar lo que ocurre, si rechazamos al Señor, al Salvador, quedamos llenos de orgullo, hundidos y perdidos en nosotros mismos, totalmente a merced del adversario que puede entrar libremente en nosotros por esa muerte elegida, querida, consentida, buscada, cultivada y adorada, por ese orgullo delirante del que estamos satisfechos y al que no dejamos de favorecer, defender, hacer crecer.

 Se levanta libremente desde el abismo el adversario alzándose orgulloso, desafiante y constituyéndose en dios, rey, señor, dueño absoluto, tirano, impostor, engañador, y nos domina-somete por completo, es como cuando la lava incandescente asciende desde las capas inferiores de la tierra buscando chimeneas para aflorar.

 Ahí aflora el orgullo, el adversario mismo se adueña por completo, se corona como rey y nos domina. Queremos creer que somos libres, que vivismo la gloria sobre la faz de la tierra, que cuanto hacemos esta bien y que cuanto queremos, se nos ocurre o antoja, también esta bien y es bueno, nos es debido.

 De esta manera nos descontrolamos por completo, porque el adversario metido en nosotros gobernándonos por completo, con la suma del poder, con el control total, nos usa como títeres, y es así que no sabemos al final ni lo que queremos, ni lo que hacemos, ni lo que decimos.

 Con el correr del tiempo en este estado de muerte espiritual querida, cultivada, consentida, buscada, preferida, nos volvemos errantes sobre la faz de la tierra, llegamos a ser verdaderamente delirantes, unos enajenaos que están totalmente afuera de la realidad y perdidos en sí, en sus tinieblas.

 Se nota la incoherencia, el ser errantes, el comportamiento deja en evidencia lo que somos. Nos volvemos contradictorios, solo gritamos, protestamos y decimos que se nos debe adorar y obedecer, pero, la verdad es que estamos totalmente perdidos, confundidos y hemos perdido la simple noción de la realidad, porque estamos embotados en nosotros mismos ahogados en soberbia y delirando de orgullo.

 No sabemos ni lo que queremos, nada nos agrada ni conforma, y en realidad, estamos hartos de satisfacernos, pero no estamos dispuestos a dejar de hacerlo, de manera que seguimos corrompiéndonos, enredándonos en los propios caprichos que son tantos y tan contradictorios que acaban por probar y exponer la incoherencia infernal de la que somos víctimas por elección propia, pues Dios quiso salvarnos.

11.5. ¿DEJA DIOS DE ILUMINAR?



11.5. ¿DEJA DIOS DE ILUMINAR?

 Si no buscamos a Dios, si no hacemos un esfuerzo por encontrarlo y aceptarlo, y luego por entregarnos a Él, no podemos resistir la deformación-transformación que ocurre en nosotros y acabamos por convertirnos en demonios sobre la faz de la tierra aunque no lo queramos.

 Nos deformamos-transformamos porque nos derrumbamos en nosotros mismos, nos perdemos en la propia desolación, nos corrompemos y autodevoramos, autoconsumimos, el tiempo es un camino de degradación, corrupción, de muerte constantemente adquirida, elegida, buscada, querida.

 Considerar Que Dios es La Vida, si no lo recibimos, es evidente que morimos, nos corrompemos, pudrimos, porque deja de correr por nosotros su Espíritu-Vida, de manera que quedamos disecados, resecos, retorcidos como pasas, podridos como una fruta corada o arrancada del árbol que ha dejado de percibir su vitalidad-esencia-sabia.

 A esa corrupción lógica, natural, evidente, se suma el quedar expuestos a los enemigos espirituales, de manera que solo podemos seguir un camino de perdición en el mundo, pero, como creemos al adversario, nos vanagloriamos de ser exitosos, triunfadores, ganadores, etc., convenciéndonos de la mentira por la que dejamos que nos sigan robando la vida y quitando vitalidad.

 Quieren los enemigos espirituales seguir engañándonos para que sigamos dejándonos robar la vida, y nosotros como tontos, nos esforzamos por creer la mentira, deliramos de orgullo y no vemos que nos estamos pudriendo, corrompiendo, autodestruyendo.

 Mientras sigamos queriendo creer en nuestra delirante y orgullosa grandeza, vamos a seguir siendo engañados por el adversario y por la muerte eterna, los que van a seguir consumiéndonos, devorándonos, engendrando a la vez espíritus impuros, gusanos que nos sigan también devorando mientras vuelven a excretar lo que de nosotros consumen, sembrando ahí mas vicios por el ardor de su excremento caliente que demandan satisfacción.

 No vemos, no comprendemos, ni nos interesa saber la gravedad de renegar de Dios, solo queremos convencernos como idiotas que somos felices mientras somos rebeldes, y es por ello que tenemos que padecer las consecuencias, porque así se abrirán los ojos de muchos, y los que no quieran convertirse a tiempo, tendrán irremediablemente lo que han elegido al esforzarse por renegar de Dios y seguir siendo rebeldes delirantes de orgullo y amor propio.

 Mientras sigamos esforzándonos por creer que somos grandes, perfectos y dignos de ser adorados, vamos a seguir siendo devorados por el adversario, la muerte eterna, los vicios, por demonios, etc., y mientras tratamos de hacer creer que construimos en el mundo algo grande e importante, en realidad vamos a seguir construyendo la propia autodestrucción irremediable.

 “Sin Mí, nada pueden”, dijo El Señor, y siendo Él La Palabra de Dios, no habla porque sí ni sin efecto, sino que Revela la Verdad, que no queramos creerle, no anula su efecto, lo único que conseguimos es dejarla sin efecto para nosotros hundiéndonos en tinieblas, condenándonos en la muerte terna cuando pudimos ser Salvados por Dios.

 Tenemos que aprender a ir muriendo a nosotros, a renunciar a la propia voluntad, a esa arrogante, desafiante y pendenciera prepotencia con la que tratamos de prevalecer sobre todos, incluso sobre Dios mismo, porque así es como demostramos que somos unos delirantes de soberbia, unos cerdos orgullosos solo preocupados por satisfacerse en su ego.

 Dios quiere salvarnos, corregirnos, prevenirnos, pero, no queremos hacerle caso, sino que, como idiotas delirantes de soberbia, nos esforzamos por convencernos de que Dios se equivoca cuando en realidad los equivocados que no cesan de consultar al adversario, somos nosotros, pues andamos como infelices desesperados por lograr ser adorados y buscando quien nos de la razón, quien nos diga lo que queremos escuchar.

 Queremos creer la mentira, y el adversario nos la prodiga generosamente, entonces, tenemos lo que queremos, pues Dios no deja de Iluminar, de Revelar la Verdad a quien lo quiera recibir, solo debemos buscarlo, debemos buscar Su Palabra, favorecer Su Revelación.

 Solo deja de iluminar Dios cuando el alma no quiere escuchar, cuando se hunde-sumerge en sí misma dedicándose a cultivar su imagen, esperando por ello se ama, adorada, reconocida, vista, etc., y no deja de iluminar porque quiera, sino porque el alma se encierra-hunde en sí y se llena de tinieblas, de orgullo, amor propio, de un angustiante y desesperante deseo de adoración al que trata de satisfacer persiguiendo a otros y enterrándose en el mundo.

 El Sol de Dios no deja de Iluminar, Dios no deja de amar, somos nosotros los que nos envolvemos-cubrimos de tinieblas oscureciéndonos, enterrándonos en nosotros mismos y perdiéndonos ya desde ahora para siempre, debido a que no queremos aceptar Su Voluntad, no lo queremos recibir, ni siquiera lo buscamos mientras desesperados hablamos sobre Él reclamando ser vistos y adorados.

11.4. TRANSFORMACIÓN DE DIOS, OBRA A LO DIVINO



11.4. TRANSFORMACIÓN DE DIOS, OBRA A LO DIVINO

 Por esos estados de purificación y sufrimiento, Dios nos prepara para realizar Él libremente sus obras por medio nuestro en el mundo, es como si afinara el lápiz. Lo que hace es prepararnos para asociarnos, unirnos a Él, para poder pasar con absoluta libertad por medio nuestro, para que su Espíritu no halle obstáculo alguno.

 Una verdadera misión implica primero un muy largo y constante camino de preparación. Éste camino de preparación, consiste en que El Señor nos va haciendo pasar por la muerte, pero no por la muerte eterna como el adversario lo hace para podrirnos y corrompernos, sino por Su Muerte.

 Nos Crucifica El Señor, va dándole muerte a la voluntad propia que es donde se manifiesta-revela-fermenta la rebeldía contra Dios, El Señor le hace la guerra de amor al alma y la va venciendo, derrotando, la conduce a que muera a sí misma, por ello es importante que el alma haga un esfuerzo por querer renunciar a la propia voluntad para Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad Divina en su vida-casa-corazón.

 Cuando hacemos tal cosa, estamos actualizando místicamente el Santo Sacrificio del Señor, y es ahí donde somos derrotados en la propia voluntad, pero, también es ahí donde somos liberados de la dominación del adversario y de la muerte eterna, porque los vencemos, no nos dejamos controlar por éstos que fingen defendernos, protegernos e interesarse por nosotros conduciéndonos en verdad a convertirnos en rebeldes desamorados que se oponen llenos de orgullo a Dios desafiándolo, e incluso queriéndolo vencer, buscando imponerle que Él los adore, conforme, se les someta.

 Al morir a la propia voluntad, somos Crucificados con El Señor, porque aceptamos Su Voluntad y es ahí donde Su Espíritu nos traspasa, limpiándonos, purificándonos, transformándonos, transubstanciándonos.

 Ahí participamos del Santo Sacrificio del Señor, lo renovamos, actualizamos y entramos en Su Misterio, comenzamos a participar de Su Vida, porque Él mismo entra-Pasa-Vive, se halla Vivo y Presente.

 Si vivimos habitualmente en ese camino, estado, siguiendo al Señor en la Revelación de Su Voluntad porque la queremos aceptar y deseamos colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe, somos espiritualizados por Dios, divinizados, adquirimos una segunda naturaleza, la de hijos de Dios, entonces, resucitamos, participamos de la Vida-Ser Divino, Dios Es en nosotros, de manera que Dios Esta Con Nosotros.

 El Señor nos hace co-partícipes de su Muerte, de su Sacrificio o Renuncia a Sí, y como Él Es La Vida y la Fuente de la Vida, tenemos Vida Eterna, tenemos Su Espíritu-Esencia, vivimos, en Él vivimos, nos movemos y somos, y en definitiva, así es como hemos entrado en Su Reino.

 Entramos en su Reino, o sea en Su Vida-Casa-Espíritu-Corazón, porque nos dejamos Amar por Dios, nos dejamos Bendecir por Él, porque lo recibimos simplemente, porque aceptamos Su Voluntad y colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 De esta manera El Señor nos une a Él, nos transforma, transfigura, transubstancia, cumple con su misión, y luego, cuando nos ha unido verdaderamente a Él, puede comenzar a Vivir-Pasar-Obrar Libremente en el mundo, de manera que así es como Viene-Vuelve, como se Halla Vivo y Presente, y es así como puede Venir-Volver para bien de muchos y hallarse en el mundo para seguir bendiciendo a los que lo aman.

 Al recibir-aceptar La Palabra de Dios, o sea, al recibir-aceptar Su Revelación, somos transformados, resucitados, transfigurados, porque Su Palabra tiene la capacidad de Crear, entonces, obra a lo Divino.

 Considerar la diferencia, si rechazamos a Dios y nos dejamos convencer-seducir por el adversario, participamos de su muerte, donde nos transforma, transfigura y transubstancia, pero convirtiéndonos a su imagen y semejanza, haciéndonos demonios.