lunes, 30 de septiembre de 2013

LA RUINA DE LA HUMANIDAD



LA RUINA DE LA HUMANIDAD


1.- LA PRECURSORA DE LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR

 En el momento oportuno Se Reveló El Señor, intervino, Pasó, Volvió al mundo, pero, como sucedió en El Primer Paso, no le creyeron, no lo recibieron, lo persiguieron, lo condenaron y al final, lo echaron del mundo.

 Esto sucedió cuando El Señor Se Reveló en derredor del mundo.

 Notar que primero comenzó a Revelarse, manifestarse, intervenir, María Virgen, luego donde Ella hacía su Revelación-intervención, comenzaba a derramarse la Gracia de Dios, Su Favor, Su Espíritu-Don-Amor.

 María Virgen hace nexo, lazo, puente y cadena para unir el mundo y las almas con el Cielo, luego por Ella, Siempre por Ella, Viene El Señor, El Camino esta cantado, es evidente, así es como sucedió la primera vez, en El Primer Paso del Señor.

 En el tiempo de la Primera Venida del Señor primero estuvo María Virgen, primero Ella realizó su obra para, en y por Dios, luego, en y por Ella, Obró Dios y pudo Venir El Señor al mundo.

 Ese orden evidente, lógico y esencial donde Dios unió El Cielo la tierra, los dos reinos, las dos naturalezas, es el mismo para siempre, simplemente porque las Obras de Dios son Eternas, no cambian, no mudan, son Inmutables como Dios Es Inmutable.

 De esta manera toda alma que quisiera llegar a tener una verdadera vida espiritual, una verdadera Unión con Dios, debería comenzar por una verdadera devoción a María Virgen, porque en la vida mística Ella Es San Juan Bautista, prepara El Camino para El Señor.

 Es necesario realizar una verdadera, total, completa consagración a Su Inmaculado Corazón para comenzar una verdadera vida espiritual. Después, Ella que no quiere adoración ni gloria, que no es ególatra ni tiene otro fin mas que amar a Dios, va guiando, conduciendo, a las almas hacia El Señor, les va Revelando Su Hijo, a Jesús, El Salvador, El Mesías.

 Quienes decididamente no quieran aceptar a María Virgen, en vez de buscarla a Ella como tal, deben buscar y pedir a Dios un espíritu de verdadera humildad que obrará como Ella en su camino espiritual.

 El conocido Triunfo del Inmaculado Corazón de María Virgen consiste en hacer reinar a Su Hijo, a Jesús, y luego viene el Triunfo del Sagrado Corazón de Jesús que consiste en hacer reinar la Divina Voluntad. María Virgen introduce a las almas que la reciben y que por lo tanto Ella recibe, en el Sagrado Corazón de Jesús, en la verdadera devoción al Señor, y luego Él introduce a esas almas en El Reino de Dios.

 Hay almas que pretenden tener vida espiritual por sí mismas, lo que hacen es cualquier cosa menos vida espiritual, no tienen nada que ver con la verdadera vida espiritual, como mucho, y con muy buena intención, puede ser una espiritualidad humana, pero en realidad solo es orgullo, amor propio, adoración a sí mismo y una puerta abierta al abismo, un enlace al infierno.

 En la Primera Venida del Señor María Virgen fue el nexo y enlace con El Cielo, en Ella El Señor Vino al mundo. En la Segunda Venida del Señor esas Revelaciones, apariciones, donde María Virgen intervino en la historia, es la presencia de María Virgen formándose al ser recibida en las almas que la siguieron, y así formó de nuevo un enlace, un nexo con El Cielo.

 Es una Venida Mística, Espiritual la del Señor, por ello en los corazones que recibieron a María Virgen en sus apariciones-revelaciones, pudo intervenir o Pasar El Señor, comenzar a volver, a derramarse, y siempre en Espíritu. Lógicamente, solo en aquellas almas que de entre estas se convirtieron, pues muchas quedaron como discípulas de San Juan Bautista, es decir, de la Precursora del Señor en el fin de los tiempos, pero no se hicieron discípulas del Señor, tal y como sucedió en la Primera Venida.

2.- SIGUEN INDIFERENTES A DIOS Y NO NOTAN SU AUSENCIA

 Habiendo pasado, habiéndose Revelado, habiendo intervenido en la historia nuevamente, El Señor fue rechazado, condenado, perseguido, echado del mundo, Su Revelación fue combatida como si de la peste se tratase por las autoridades del mundo y de la religión, a la vez que en las almas en general solo había indiferencia.

 Sucedió en el mundo lo mismo que con cualquier alma en particular, el adversario se desesperó por combatir la Revelación, por apagar la Luz, por impedir El Paso del Señor, y como sucedió en la Primera Venida del Señor, en la Segunda también lo logró.

 Las almas se dejaron distraer por el mundo, seducir por las cosas del mundo, abandonaron el Espíritu de Dios cambiándolo por el espíritu del mundo, se dedicaron a sí mismas, a buscar conquistas mundanas, se volvieron viciosas, corruptas, perversas, pero por sobre todo, desamoradas.

 Al no amar a Dios, al volverse indiferentes a Él, se convirtieron en impermeables a todo Bien, y conforme el nivel espiritual iba decayendo, conforme la corrupción espiritual avanzaba, también lo hacían las tinieblas envolviendo a las almas y al mundo.

 Así avanzó el frío atroz de la mas horrenda indiferencia hacia Dios, las almas se hundieron en sí mismas, se preocuparon por sí, se empeñaron en saciarse, conformarse, saciarse, etc., enviciándose de esta manera y generando una ambición depravada que las pervirtió hasta volverlas semejantes a demonios y no a hijas de Dios.

 Cada cual se dedicó a construir su orgullo, a entregarse a vicios generosamente prodigados por el adversario y sus siervos, adoradores y colaboradores, olvidándose alegremente de Dios, entregándose a la perdición con gusto, no solo degradándose y autodestruyéndose espiritualmente a sí, sino colaborando de esta manera en la destrucción del mundo y en la corrupción espiritual generalizada de la humanidad.

 Logró seducir a muchas almas el adversario y a las que no sedujo las oprimió, maltrató y aplastó para que, por otro camino acabaran en el mismo abismo de miedo, preocupación por sí, dedicación a sí mismo, y de esta manera la Revelación-Paso-Intervención del Señor, quedó de lado para la gran mayoría de las almas totalmente entregadas al mundo y atrapadas y perdidas en éste.

 Mientras la gran mayoría de las almas permaneció indiferente, ajena, tanto autoridades del mundo como de las religiones persiguieron y combatieron las Revelaciones del Señor, realizaron un servicio fiel a satanás eligiendo su condenación eterna como sucedió con las autoridades civiles y religiosas del tiempo de la Primera Venida del Señor.

 Fue recibido solo por puñados de almas El Señor, y no obstante, éstas tampoco perseveraron, sino que desviaron la obra, intervención y paso del Señor, no colaboraron como era debido y así llegó a ahogarse la Revelación, pues no hubo la respuesta necesaria, no se llegó a conversiones reales salvo contadas excepciones.

 Al final El Señor fue rechazado por las autoridades religiosas, del mundo, por el mundo, y hasta por las almas que habían comenzado a recibirlo al recibir a Su Precursora.

 Esto motivó la oscuridad espiritual que se padece en estos tiempos, el gran vacío, la gran desolación, la ausencia de Dios, no solo en las almas que continúan apegadas al mundo, sino en el mundo todo, produciéndose así la noche oscura de los tiempos, el definitivo fin de los tiempos.

 La ausencia de Dios ni siquiera es notada por las almas, pues cada una continúa dedicándose a sí misma, se desvive tratando de satisfacerse, saciarse y conformarse, yendo así por un camino de corrupción y autodestrucción irreversible.

 Las almas que dicen tener fe y practicar alguna religión, tampoco notan la ausencia de Dios, simplemente porque continúan con sus costumbres, se adaptaron a los cambios que hubo, pero siguen indiferentes a Dios mientras hablan de Él todo tiempo, es decir, siguen preocupadas por sí, por saciarse, conformarse y satisfacerse sin prestar atención a Dios, sin discernir Su Voluntad, y por lo tanto, sin obedecerlo.

3.- ¿QUIÉN SE QUEDA AFUERA EN REALIDAD?

 Para poder estar Vivo y Presente en el mundo, El Señor necesita almas que lo busquen y quieran recibir, porque si no hay almas que lo busquen en verdad y que lo reciban en verdad, no puede Venir al mundo, no puede permanecer en éste, y así es que no esta entre nosotros.

 Así es como el mundo esta desligado de Dios, separado de Él, esta hundido en sí, desmoronado como torre de babel sobre sus escombros y corriendo vertiginosamente a su autodestrucción.

 Si hubiese almas que amasen a Dios en verdad, que lo buscasen y adorasen entregándose a Él, podría Él entrar en la humanidad y en el mundo ligando, uniendo, los dos mundos, las dos naturalezas, beneficiando con Su Vida-Presencia a muchos.

 Es como si el mundo estuviese descolgado del Cielo, separado, hundido y desmoronado en sí, por ello es que no recibe la Luz-Vida-Presencia del Señor, no cuenta con Su Bendición-Amor-Espíritu, esta solo y a solas, perdido en las tinieblas que lo envuelven, que se hacen mas densas conforme pasa el tiempo.

 Así es como hay una nueva edad glaciar, pero en los corazones que se vuelven incapaces de amar por voluntad propia, que se dedican al orgullo y se pierden en el amor propio desesperados por lograr ser saciados, buscando adoración y gloria, exigiendo ser llenados como si fuese algo que otros debieran solo porque así lo quieren caprichosa y ambiciosamente o porque ven que lo necesitan.

 Conforme pasa el tiempo la oscuridad continua avanzado, pesa sobre las almas, las doblega y aplasta a la vez que las devora, consume y corrompe, cosa que solo puede provocar que se hundan y pierdan mas en sí y en su propia descomposición, engendrando de esta manera mas y mas tinieblas como en un maldito círculo vicioso infernal sin fin.

 Dios esta ausente de los corazones y del mundo, y esto no le interesa ni le preocupa a nadie, las almas con la mas abominable y atroz indiferencia continúan dedicándose a sí, a lo que quisieron y eligieron, a satisfacerse, a tratar de lograr lo imposible, conformar su ambición, aquella que crece y se multiplica cada vez que se procura una satisfacción.

 No solo no notan la ausencia de Dios, sino que lo inventan a gusto, pudiéndose colar el adversario y hacerse pasar por Dios, exigiendo adoración y reconocimiento en sus mentiras abominables y acabando por deformar y transformar todo con su inmundo y repulsivo espíritu de orgullo y egolatría.

 Como cada cual continúa empeñándose en dedicarse a sí mismo, el mundo sigue hundiéndose, degradándose, corrompiéndose, autodestruyéndose, sigue apartándose de Dios y sumergiéndose consecuentemente en el infierno.

 Definitivamente El Señor quedó afuera, fue expulsado, rechazado, condenado, ya a nadie le interesa verdaderamente Su voluntad, lo que Él quiera, entonces, no tiene donde bajar, desembarcar, estar Vivo y Presente, de manera que oscurece mas aun, se produce mas vacío y desolación, tanto en las almas como en el mundo.

 Sintiendo-padeciendo el vacío de Dios, su ausencia, las almas se desesperan por verse llenas, satisfechas, conformes, entonces, se hacen adorar, se construyen una imagen, se hacen ídolos, se dedican completamente a sí mismas generando una ambición descontrolada que las controla.

 Al final las almas están descontroladas, sometidas y esclavizadas, son dominadas por su misma corrupción, descomposición, abominación, por esa desolación o ausencia de Dios que han elegido, querido, buscado, construido, provocado.

 El mundo ha llegado a ser un buque a la deriva en el mar tormentoso de estos tiempos sin Dios donde la humanidad encima se empeña en continuar prescindiendo de Él, oponiéndose a su Voluntad, renegando de Su Revelación, mientras se entrega a cuanto vicio conocido hay, así como a otros todavía por conocer.

 Cada cual se pasea por el mundo luciendo la obra de su orgullo y ambición, ese vacío o ausencia de Dios que tiene en su vida desesperándose por hacerse adorar, y de esta manera, continúa dejando a Dios afuera, no viendo que quien se queda afuera en realidad es el que prescinde de Dios, pues como el mundo, se hunde-desmorona y autodestruye.

 Tanto las almas como el mundo construido sin-Dios y contra Él, quedan afuera de Dios cuando dejan a Dios fuera de sí, y no es Dios el que pierde, Él Es Dios y Seguirá Siendo Dios, lo que se separa de Él Que Es La Vida, muere, se autoconsumo y autodestruye.

4.- ESTANQUE DE ANTICRISTOS

 Las almas están totalmente ajenas e indiferentes a lo que espiritualmente sucede, pero no por ello deja de acontecer, y mucho menos deja de afectar a todas las almas.

 El haber provocado la ausencia de Dios, el haberse hundido y encerrado en sí cada uno, provoca no solo tinieblas, oscuridad, noche oscura, vacío y desolación para quien reniega de Él y se opone a Su Voluntad, sino que también provoca los mismos efectos para el conjunto de las almas, para todo el mundo, porque provoca ausencia de Dios.

 No estando El Señor, pueden avanzar los enemigos espirituales, pueden el adversario y la muerte eterna consolidar su poder, establecer su reinado maldito y asentarse en las almas como en el mundo, cosa que se nota en que los vicios se extienden desmesuradamente como en un incendio voraz e incontrolable.

 El mundo esta en llamas, pero no de amor a Dios como debiera, arde en las llamas del adversario, arde en el infierno, se ha apartado de Dios y sumergido en el abismo, por ello es que las almas que eligieron renegar de Dios, prescindir de Él, oponerse a Su Voluntad, están sumidas en las llamas ardientes del adversario, consumidas por su espíritu, es decir, arden en deseos de adoración, en celos por sí mismas.

 Pretenden continuar dedicadas a sí las almas, quieren seguir olvidándose de Dios y empeñándose en hacerse adorar, pero no ven que eso es consecuencia del vacío y de la desolación, de la ausencia de Dios que se han provocado y que al intentar satisfacerse, solo provocan mas reniego y rebeldía contra Él lo que puede generar mas vacío y desolación.

 El miedo, la preocupación por sí envuelve a las almas que quedaron voluntariamente vacías. Quedaron voluntariamente vacías las almas que eligieron no amar a Dios, no buscarlo, no obedecerlo, incluso las que hablan de Él todo el tiempo pero reniegan de Su Voluntad y se hallan empeñadas en concretar la propia con desesperación.

 Es así como las almas se llenan de vacío o ausencia de Dios, es así como se han provocado la gran desolación-ausencia de Dios, y es así como han llegado las tinieblas no solo a las almas, sino al mundo, una oscuridad total.

 La autodestrucción de la humanidad comienza así, por renegar de Dios, por prescindir de Él, por construir en la arena desechando la piedra angular. Esto significa que las almas construyen su vida sin discernir la Voluntad de Dios, sin colaborar en su Revelación, entonces, están edificando en la nada, en el vacío, en la ausencia de Dios, por ello es que, por mas perfecta que sea la construcción, esta condenada a la ruina, porque se derrumbará por falta de cimientos.

 Al prescindir de Dios, se genera tanto en las almas como en el mundo el vacío de su ausencia, y ese vacío no esta vacío sino lleno, es decir, es vacío de Dios, pero no es un vacío absoluto, esta lleno de inmundicias, corrupciones, maldades, depravaciones, etc.

 Ese vacío de Dios lleno de inmundicias, es la destrucción misma de la humanidad, porque es su degradación, es donde se ha convertido en un estanque de aguas putrefactas y en un nido de gusanos y serpientes.

 Tal vacío o ausencia de Dios, es un abismo en cada alma y en el mundo en general donde puede pasearse, presentarse, alzarse el impostor, donde satanás puede estar, reinar e imperar por medio de su elegido, su preferido o predilecto, el anticristo.

 Este anticristo es el desamor que el alma y el mundo tienen hacia Dios, luego es el ‘yo’ orgulloso que se alza dentro del alma y del mundo clamando adoración, reconocimiento y obediencia, y al final, es tanto personas como organizaciones que se alzan en el mundo para consagrarlo a satanás, para postrarlo ante él y ponerlo a su disposición.

5.- EL DESCONTROLADO CONTROLA

 Tenemos un ego insaciable, inconformable, solo comparable al de satanás, y esto significa que tenemos un abismo eterno adentro imposible de llenar, el que es producto de rechazar a Dios, de renegar de Su Voluntad, de prescindir de Él.

 Para colmo de males continuamos haciendo lo que nos ha llevado a esta terrible y nefasta situación, prescindir de Dios, dedicarnos a nosotros mismos, empeñarnos en conformar y satisfacer la propia voluntad, cuando deberíamos emprender el camino exactamente contrario, buscar la Voluntad de Dios y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Tanto hemos prescindido y renegado de Dios que hemos generado un ego insaciable, es decir, un abismo eterno, y es éste el que nos esta devorando y autodestruyendo porque nos carcome como si de pirañas se tratase. Peor aun es lo que provoca, porque estando separados de Dios, nos exponemos a todos los enemigos espirituales que pueden rondarnos y saciarse en y de nosotros como buitres de un cadáver.

 Al apartarnos de Dios provocamos un círculo vicioso del que es muy difícil salir, y conforme pasa el tiempo en rebeldía contra Él, llega a ser imposible, y a esto es a lo que hemos llegado en el conjunto de la humanidad. Tal círculo vicioso consiste en que faltando de Dios tratamos de llenarnos, saciarnos, conformarnos, pero al dedicarnos a nosotros mismos, provocamos mas olvido de Dios, reniego contra Él, ausencia suya, creyéndonos por ello habilitados, justificados, para continuar dedicándonos a nosotros y olvidándonos y prescindiendo de Él.

 De esta manera es que va creciendo el orgullo, el amor propio, o sea, las tinieblas, que vienen a ser como al humedad del pozo-abismo que se genera cuando provocamos que Dios se ausente, cuando lo echamos y prescindimos de Él dedicándonos con desesperación, angustia y miedo a nosotros mismos.

 Ese ego insaciable que crece, ese deseo desesperante por lograr ser saciado, se vuelve insoportablemente omnipresente, llega a ser abominablemente desproporcionado, y como nunca le pusimos límites, llega a crecer tanto que nos doblega.

 Nos doblega en varios sentidos, primero porque nos domina, segundo porque nos vacía carcomiéndonos y devorándonos mientras crece desde las entrañas, y tercero, porque va acumulando como el excremento de todo lo que devora sobre nosotros, generando así un peso que nos obliga también a continuar hundiéndonos, abismándonos, encerrándonos en nosotros mismos.

 Nos devora las entrañas dejándonos con un gran agujero en éstas, lo que provoca que nos quebremos desmoronándonos, hundiéndonos en nosotros mismos aun no queriendo. Esto significa que acabamos perdiéndonos por el miedo, por la preocupación por sí, algo que crece-fermenta inevitablemente en las almas cuando prescinden de Dios, cuando reniegan de Él y se dedican a hacerse adorar.

 El orgullo-amor propio se vuelve desbordante, desmesurado, crece tanto que nos controla, domina, somete, doblega y nos obliga a continuar alimentándolo, satisfaciéndolo, engordándolo como a un chancho.

 Como no tuvo límites cuando se le podían y debían colocar, no los reconoce ni acepta ahora, se desborda descontroladamente y eso es inevitable ya, de manera que sucumbimos a merced de nuestro ego insaciable, del orgullo inconformable, por ese deseo de adoración satánico.

 El ego-orgullo no controlado se descontrola y nos controla, creció tanto que nos doblega y somete postrándonos a los pies de satanás, imponiéndonos que lo adoremos, obedezcamos y nos entreguemos perteneciéndole, y esto sucede con la ignorancia total de las almas que continúan perdiéndose y enterrándose en el mundo mientras se ahogan en la inútil preocupación por sí y se pierden en la no menos inútil dedicación a construir su orgullo, su autodestrucción eterna.

6.- PREFIEREN LAS APARIENCIAS DE DIOS

 Habiendo prescindido de Dios, habiendo renegado de Él, no solo lo perdimos, sino que se ha generado en nosotros una montaña de orgullo-amor propio, un deseo de adoración insaciable.

 Esa montaña de orgullo, que es miedo y preocupación por sí en el fondo, se interpone entre Dios y nosotros, provocando como un eclipse, ocultando Su Luz, sumiéndonos en tinieblas, dejándonos a oscuras, no pudiendo hacer otra cosa mas que contemplar obsesivamente ese obstáculo interpuesto entre Dios y nosotros.

 Ahí es que nos volvemos narcisistas, nos rendimos culto de egolatría, y es donde nos engañamos suponiendo que por ello nos libraremos de lo que nos aqueja, del vacío y la desolación, no queriendo ver que en realidad así es como generamos lo que nos atormenta, el vacío de Dios, el olvido de Él, la negación de Su Voluntad.

 Lo único que decimos-pensamos es ‘yo’, todo el tiempo, desde la mañana a la noche, y es así que no cesamos de conformarnos, de reclamar saciedad, de exigir satisfacción para ese ego creciente. También es así como quedamos esclavos de nosotros mismos, de eso que hemos generado.

 Ahí es donde esta presente el adversario, donde puede meterse, porque es oscuridad, tinieblas, vacío, desolación, negación de Dios, y acá se entiende como es que siempre esta metido en medio, se comprota como la discordia que es mientras se desespera por lograr ser adorado él en el lugar de Dios.

 Acaba por ser adorado porque en ese vacío o ausencia de Dios que tenemos, en ese reniego contra Su Voluntad donde se generan las tinieblas, el cerco que nos rodea, puede el adversario meterse y hasta llegar a hacerse pasar por Dios, por El señor, exigiendo adoración, sumisión, postración, etc.

 También puede imitar la voz del Señor, de manera que puede engañar a muchas almas, aun a las que en su momento fueron los elegidos, dado que no hacen el esfuerzo necesario para salir del engaño, par ano dejarse aislar o encerrar por el adversario, no hacen lo que deben para salir del abismo y volver a Dios.

 Como las almas que fueron llamadas eligen permanecer sin Dios aun cuando hablan de Él todo el tiempo, quedan igualmente tomadas por las tinieblas, sometidas por el adversario, aplastadas por su mismo ego deforme y abominable que les exige adoración, pertenencia, satisfacción, dedicación.

 La falta de un verdadero amor a Dios provoca la falta de Dios en el alma, y lo mismo vale para el mundo, entonces, es así como Dios esta ausente no solo en las almas sino también en el mundo, y es así que hay vacío y desolación en las almas y en el mundo.

 La falta de amor a Dios en el corazón y en el mundo genera un vacío donde puede estar presente el ausente, satanás, donde éste alza al ‘yo’ como a un títere, entrando en él y lo usa para reclamar desesperado que le pretenso atención, hagamos caso y lo adoremos.

 Comprender acá que, cuando adoramos a nuestro ‘yo’, estamos adorando a satanás. Cuando conformamos a nuestro ‘yo’, estamos conformando a satanás que se hace servir, adorar y obedecer por medio de éste que es su máscara-imagen, que es el símbolo o signo de su presencia.

 Que las personas estén dedicadas a su orgullo, empeñadas en satisfacer a su ‘yo’, consiste en la muerte eterna de éstas, pero como continúan deambulando por el mundo, creen que están vivas, no advierten que están muertas en el espíritu y sometidas a satanás a quien pasado a pertenecer.

 Si tuviésemos un verdadero amor a Dios, si renunciásemos a la propia voluntad para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida, entraría El Señor en nosotros por ese amor, y es así como seríamos hijos suyos, pero como no realizamos tal cosa, por mas que hablemos de Dios, estamos convirtiéndonos irremediablemente en hijos del adversario.

 Cada corazón puede ser una puerta para la definitiva Vuelta del Señor, cosa que sería posible si hay renuncia a sí, a la propia voluntad, al amor propio, a la ambición, a la sed de adoración, si hay una búsqueda real de Su Voluntad y una colaboración verdadera para Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Dios no le niega Su Hijo-Revelación a nadie, simplemente las almas no la quieren recibir, no lo quieren recibir en verdad, desean continuar con las apariencias de Dios descartando a Dios. No quieren a Dios las almas porque no quieren renunciar a sí, a la propia voluntad, porque desean continuar por el mal camino.

7.- RUINA TOTAL, EL FIN DE LA HUMANIDAD

 No acaba de satisfacerse, conformarse, saciarse, que ya esta mirando la próxima satisfacción que va a perseguir el adversario, y el problema es que nuestro ego-orgullo no es diferente, aquello que somos y que hay dentro de nosotros, es igual. De esta manera es que vivimos permanentemente amargados, pues con dolor, angustia, tristeza, etc., miramos siempre la mitad del vaso vacía.

 Han llegado a ser las almas pesimistas renegadas que se obsesionan solo y siempre por sí mismas suponiendo que de esta manera obtendrán alivio o consuelo, algo que la subiere de lo que se provocan al renegar de Dios.

 Sin querer amar a Dios, no hay salida o solución posible a nada, todo lo que nos esforzamos por ser y hacer, por creer y construir, es una gran farsa que encubre o disimula la causa de todos los males, la ausencia de Dios provocada por el desamor, por la mala voluntad, por ese no querer amarlo.

 Es insoportable, insaciable, inconformable el adversario en su abismal ego, siempre quiere mas y mas no queriéndose dar por satisfecho nunca, y desgraciadamente las almas sin Dios no son diferentes, dado que en ellas surge el mismo vacío, la misma ausencia de Dios que clama satisfacción y saciedad.

 Si queremos ser verdaderamente libres, debe morir, ser sacrificado el orgullo, solo muriendo a nosotros mismos, a la propia voluntad, ambición, somos verdaderamente libres, y esto solo es posible si abrazamos La Santa Cruz de la Revelación de Dios.

 Al buscar la Revelación divina y participar en ella, el yo-ego-orgullo es limitado primero, y luego es fulminado, aniquilado, solo si somos verdaderamente Liberados por El Paso del Señor. Si no esta ésta colaboración con Dios, no esta El Señor con nosotros, no se halla Dios en nosotros, podemos pasarnos la vida hablando de Dios que ni lo vamos a ver ni lo vamos a tener, simplemente porque no lo estamos buscando y no lo estamos recibiendo.

 Solos nos estamos privando de Dios y sometiendo al adversario y a los suyos, entregando a la muerte eterna, porque solos elegimos ignorar a Dios, prescindir de Él, renegar de Su Voluntad, impedir Su Revelación.

 Como tontos nos privamos de Dios y entregamos a la corrupción, a la perdición, y peor aun, nos dedicamos a colaborar con el adversario en construir la ruina actual y eterna llenándonos de orgullo, amor propio, admirándonos, adorándonos en ese abismo de ausencia de Dios.

 Dios no se ha negado ni se niega ni se negará, somos nosotros los que no lo buscamos, no queremos recibirlo, estamos empeñados en vanidades y continuamos prescindiendo de Él.

 Notar lo que sucede, no buscamos a Dios en verdad, no lo recibimos ni lo aceptamos, entonces, padecemos su ausencia y es ahí donde peleamos unos contra otros pretendiendo imponer que nos adoren para librarnos del vacío que nos generamos al rengar de Dios y prescindir de la Piedra Angular, al impedir su Revelación.

 No solo prescindimos de Dios, sino que nos convencemos de que lo tenemos, entonces, nos condenamos a prescindir de Él para siempre, quedamos encerrados en el mundo vacío y desolado de nuestra pobre y miserable existencia humana condenándonos a buscar satisfacción para el ego, saciedad para ese abismo que nos provocamos cuando dejamos a Dios como descarte.

 Nada nos hace falta mas que Dios, nada es mas importante que Él, sin embargo, continuamos descartándolo, ignorándolo, prescindiendo de Él, seguimos sumergiéndonos en el abismo del vacío y de la desolación, continuamos dedicándonos a construir una imagen por la que esperamos ser adorados.

 Esa imagen que construimos para ser adorados y saciar el ego, conformar el orgullo, para librarnos del vacío de la ausencia de Dios, la perfeccionamos según lo que suponemos que se perfeccionarla, dejándonos aconsejar por el adversario y por el mundo en ello, y es ahí donde descartamos definitivamente a Dios tomando el consejo de nuestros enemigos, aquellos que quieren nuestra ruina  destrucción.

 No comprendemos, hablando espiritualmente ruina y destrucción, muere y desolación, etc., hacen referencia a que quedamos sin Dios, a que construimos la ausencia de Dios y nos privamos de Vida Eterna eligiendo tener una sola y mera existencia humana, terrena.

 Esa existencia humana y terrena es estancamiento espiritual, y como sucede con las aguas estancadas, con el tiempo, se convierten en aguas podridas, es decir, a esa parálisis e inercia espiritual, sigue la putrefacción, corrupción, muerte o autodestrucción, el alma para a ser nada y menos que nada a imagen y semejanza de satanás.

 Lo mismo sucede con los grupos de almas, con las naciones y con el mundo, pero como no es instantáneo, como no sucede al instante de traicionar a Dios, renegar de Él, prescindir de Su revelación, las almas y el mundo se engañan, y como se trata de una cuestión espiritual, invisible a los ojos terrenos, se engañan aun mas fácilmente queriendo creer que nada grave sucede.

 Sucede algo gravísimo, no tenemos a Dios, lo hemos perdido, y mas grave aun es que no nos interesa buscarlo, volver a Él, estamos satisfechos prescindiendo de Él, impidiendo su Revelación.

 Lógicamente, tal corrupción espiritual con el tiempo dará síntomas externos, pero como las almas ya estarán tan degradadas, corruptas y vagando como drogadas con orgullo y soberbia, debilitadas y enviciadas a mas no poder, no le darán atención, continuarán hasta destruirse por completo y llevar el mundo mismo a la ruina total, y esta vez, materialmente hablando.

 El fin de la Presencia de Dios en la humanidad, es el fin de la humanidad misma, porque queda librada a lo que en su seno se forja, surge o fermenta, porque se entrega a la corrupción y autodestrucción, aquella que comienza en el espíritu y acaba por concretarse o consumarse en la materia.

EL COMBATE ESPIRITUAL, LEER




EL COMBATE ESPIRITUAL, LEER:





RUINA TOTAL, EL FIN DE LA HUMANIDAD



RUINA TOTAL, EL FIN DE LA HUMANIDAD

 No acaba de satisfacerse, conformarse, saciarse, que ya esta mirando la próxima satisfacción que va a perseguir el adversario, y el problema es que nuestro ego-orgullo no es diferente, aquello que somos y que hay dentro de nosotros, es igual. De esta manera es que vivimos permanentemente amargados, pues con dolor, angustia, tristeza, etc., miramos siempre la mitad del vaso vacía.

 Han llegado a ser las almas pesimistas renegadas que se obsesionan solo y siempre por sí mismas suponiendo que de esta manera obtendrán alivio o consuelo, algo que la subiere de lo que se provocan al renegar de Dios.

 Sin querer amar a Dios, no hay salida o solución posible a nada, todo lo que nos esforzamos por ser y hacer, por creer y construir, es una gran farsa que encubre o disimula la causa de todos los males, la ausencia de Dios provocada por el desamor, por la mala voluntad, por ese no querer amarlo.

 Es insoportable, insaciable, inconformable el adversario en su abismal ego, siempre quiere mas y mas no queriéndose dar por satisfecho nunca, y desgraciadamente las almas sin Dios no son diferentes, dado que en ellas surge el mismo vacío, la misma ausencia de Dios que clama satisfacción y saciedad.

 Si queremos ser verdaderamente libres, debe morir, ser sacrificado el orgullo, solo muriendo a nosotros mismos, a la propia voluntad, ambición, somos verdaderamente libres, y esto solo es posible si abrazamos La Santa Cruz de la Revelación de Dios.

 Al buscar la Revelación divina y participar en ella, el yo-ego-orgullo es limitado primero, y luego es fulminado, aniquilado, solo si somos verdaderamente Liberados por El Paso del Señor. Si no esta ésta colaboración con Dios, no esta El Señor con nosotros, no se halla Dios en nosotros, podemos pasarnos la vida hablando de Dios que ni lo vamos a ver ni lo vamos a tener, simplemente porque no lo estamos buscando y no lo estamos recibiendo.

 Solos nos estamos privando de Dios y sometiendo al adversario y a los suyos, entregando a la muerte eterna, porque solos elegimos ignorar a Dios, prescindir de Él, renegar de Su Voluntad, impedir Su Revelación.

 Como tontos nos privamos de Dios y entregamos a la corrupción, a la perdición, y peor aun, nos dedicamos a colaborar con el adversario en construir la ruina actual y eterna llenándonos de orgullo, amor propio, admirándonos, adorándonos en ese abismo de ausencia de Dios.

 Dios no se ha negado ni se niega ni se negará, somos nosotros los que no lo buscamos, no queremos recibirlo, estamos empeñados en vanidades y continuamos prescindiendo de Él.

 Notar lo que sucede, no buscamos a Dios en verdad, no lo recibimos ni lo aceptamos, entonces, padecemos su ausencia y es ahí donde peleamos unos contra otros pretendiendo imponer que nos adoren para librarnos del vacío que nos generamos al rengar de Dios y prescindir de la Piedra Angular, al impedir su Revelación.

 No solo prescindimos de Dios, sino que nos convencemos de que lo tenemos, entonces, nos condenamos a prescindir de Él para siempre, quedamos encerrados en el mundo vacío y desolado de nuestra pobre y miserable existencia humana condenándonos a buscar satisfacción para el ego, saciedad para ese abismo que nos provocamos cuando dejamos a Dios como descarte.

 Nada nos hace falta mas que Dios, nada es mas importante que Él, sin embargo, continuamos descartándolo, ignorándolo, prescindiendo de Él, seguimos sumergiéndonos en el abismo del vacío y de la desolación, continuamos dedicándonos a construir una imagen por la que esperamos ser adorados.

 Esa imagen que construimos para ser adorados y saciar el ego, conformar el orgullo, para librarnos del vacío de la ausencia de Dios, la perfeccionamos según lo que suponemos que se perfeccionarla, dejándonos aconsejar por el adversario y por el mundo en ello, y es ahí donde descartamos definitivamente a Dios tomando el consejo de nuestros enemigos, aquellos que quieren nuestra ruina  destrucción.

 No comprendemos, hablando espiritualmente ruina y destrucción, muere y desolación, etc., hacen referencia a que quedamos sin Dios, a que construimos la ausencia de Dios y nos privamos de Vida Eterna eligiendo tener una sola y mera existencia humana, terrena.

 Esa existencia humana y terrena es estancamiento espiritual, y como sucede con las aguas estancadas, con el tiempo, se convierten en aguas podridas, es decir, a esa parálisis e inercia espiritual, sigue la putrefacción, corrupción, muerte o autodestrucción, el alma para a ser nada y menos que nada a imagen y semejanza de satanás.

 Lo mismo sucede con los grupos de almas, con las naciones y con el mundo, pero como no es instantáneo, como no sucede al instante de traicionar a dios, renegar de Él, prescindir de Su revelación, las almas y el mundo se engañan, y como se trata de una cuestión espiritual, invisible a los ojos terrenos, se engañan aun mas fácilmente queriendo creer que nada grave sucede.

 Sucede algo gravísimo, no tenemos a Dios, lo hemos perdido, y mas grave aun es que no nos interesa buscarlo, volver a Él, estamos satisfechos prescindiendo de Él, impidiendo su Revelación.

 Lógicamente, tal corrupción espiritual con el tiempo dará síntomas externos, pero como las almas ya estarán tan degradadas, corruptas y vagando como drogadas con orgullo y soberbia, debilitadas y enviciadas a mas no poder, no le darán atención, continuarán hasta destruirse por completo y llevar el mundo mismo a la ruina total, y esta vez, materialmente hablando.

 El fin de la Presencia de Dios en la humanidad, es el fin de la humanidad misma, porque queda librada a lo que en su seno se forja, surge o fermenta, porque se entrega a la corrupción y autodestrucción, aquella que comienza en el espíritu y acaba por concretarse o consumarse en la materia.

ESTANQUE DE ANTICRISTOS



ESTANQUE DE ANTICRISTOS

 Las almas están totalmente ajenas e indiferentes a lo que espiritualmente sucede, pero no por ello deja de acontecer, y mucho menos deja de afectar a todas las almas.

 El haber provocado la ausencia de Dios, el haberse hundido y encerrado en sí cada uno, provoca no solo tinieblas, oscuridad, noche oscura, vacío y desolación para quien reniega de Él y se opone a Su Voluntad, sino que también provoca los mismos efectos para el conjunto de las almas, para todo el mundo, porque provoca ausencia de Dios.

 No estando El Señor, pueden avanzar los enemigos espirituales, pueden el adversario y la muerte eterna consolidar su poder, establecer su reinado maldito y asentarse en las almas como en el mundo, cosa que se nota en que los vicios se extienden desmesuradamente como en un incendio voraz e incontrolable.

 El mundo esta en llamas, pero no de amor a Dios como debiera, arde en las llamas del adversario, arde en el infierno, se ha apartado de Dios y sumergido en el abismo, por ello es que las almas que eligieron renegar de Dios, prescindir de Él, oponerse a Su Voluntad, están sumidas en las llamas ardientes del adversario, consumidas por su espíritu, es decir, arden en deseos de adoración, en celos por sí mismas.

 Pretenden continuar dedicadas a sí las almas, quieren seguir olvidándose de Dios y empeñándose en hacerse adorar, pero no ven que eso es consecuencia del vacío y de la desolación, de la ausencia de Dios que se han provocado y que al intentar satisfacerse, solo provocan mas reniego y rebeldía contra Él lo que puede generar mas vacío y desolación.

 El miedo, la preocupación por sí envuelve a las almas que quedaron voluntariamente vacías. Quedaron voluntariamente vacías las almas que eligieron no amar a Dios, no buscarlo, no obedecerlo, incluso las que hablan de Él todo el tiempo pero reniegan de Su Voluntad y se hallan empeñadas en concretar la propia con desesperación.

 Es así como las almas se llenan de vacío o ausencia de Dios, es así como se han provocado la gran desolación-ausencia de Dios, y es así como han llegado las tinieblas no solo a las almas, sino al mundo, una oscuridad total.

 La autodestrucción de la humanidad comienza así, por renegar de Dios, por prescindir de Él, por construir en la arena desechando la piedra angular. Esto significa que las almas construyen su vida sin discernir la Voluntad de Dios, sin colaborar en su Revelación, entonces, están edificando en la nada, en el vacío, en la ausencia de Dios, por ello es que, por mas perfecta que sea la construcción, esta condenada a la ruina, porque se derrumbará por falta de cimientos.

 Al prescindir de Dios, se genera tanto en las almas como en el mundo el vacío de su ausencia, y ese vacío no esta vacío sino lleno, es decir, es vacío de Dios, pero no es un vacío absoluto, esta lleno de inmundicias, corrupciones, maldades, depravaciones, etc.

 Ese vacío de Dios lleno de inmundicias, es la destrucción misma de la humanidad, porque es su degradación, es donde se ha convertido en un estanque de aguas putrefactas y en un nido de gusanos y serpientes.

 Tal vacío o ausencia de Dios, es un abismo en cada alma y en el mundo en general donde puede pasearse, presentarse, alzarse el impostor, donde satanás puede estar, reinar e imperar por medio de su elegido, su preferido o predilecto, el anticristo.

 Este anticristo es el desamor que el alma y el mundo tienen hacia Dios, luego es el ‘yo’ orgulloso que se alza dentro del alma y del mundo clamando adoración, reconocimiento y obediencia, y al final, es tanto personas como organizaciones que se alzan en el mundo para consagrarlo a satanás, para postrarlo ante él y ponerlo a su disposición.

SIGUEN INDIFERENTES A DIOS Y NO NOTAN SU AUSENCIA



SIGUEN INDIFERENTES A DIOS Y NO NOTAN SU AUSENCIA

 Habiendo pasado, habiéndose Revelado, habiendo intervenido en la historia nuevamente, El Señor fue rechazado, condenado, perseguido, echado del mundo, Su Revelación fue combatida como si de la peste se tratase por las autoridades del mundo y de la religión, a la vez que en las almas en general solo había indiferencia.

 Sucedió en el mundo lo mismo que con cualquier alma en particular, el adversario se desesperó por combatir la Revelación, por apagar la Luz, por impedir El Paso del Señor, y como sucedió en la Primera Venida del Señor, en la Segunda también lo logró.

 Las almas se dejaron distraer por el mundo, seducir por las cosas del mundo, abandonaron el Espíritu de Dios cambiándolo por el espíritu del mundo, se dedicaron a sí mismas, a buscar conquistas mundanas, se volvieron viciosas, corruptas, perversas, pero por sobre todo, desamoradas.

 Al no amar a Dios, al volverse indiferentes a Él, se convirtieron en impermeables a todo Bien, y conforme el nivel espiritual iba decayendo, conforme la corrupción espiritual avanzaba, también lo hacían las tinieblas envolviendo a las almas y al mundo.

 Así avanzó el frío atroz de la mas horrenda indiferencia hacia Dios, las almas se hundieron en sí mismas, se preocuparon por sí, se empeñaron en saciarse, conformarse, saciarse, etc., enviciándose de esta manera y generando una ambición depravada que las pervirtió hasta volverlas semejantes a demonios y no a hijas de Dios.

 Cada cual se dedicó a construir su orgullo, a entregarse a vicios generosamente prodigados por el adversario y sus siervos, adoradores y colaboradores, olvidándose alegremente de Dios, entregándose a la perdición con gusto, no solo degradándose y autodestruyéndose espiritualmente a sí, sino colaborando de esta manera en la destrucción del mundo y en la corrupción espiritual generalizada de la humanidad.

 Logró seducir a muchas almas el adversario y a las que no sedujo las oprimió, maltrató y aplastó para que, por otro camino acabaran en el mismo abismo de miedo, preocupación por sí, dedicación a sí mismo, y de esta manera la Revelación-Paso-Intervención del Señor, quedó de lado para la gran mayoría de las almas totalmente entregadas al mundo y atrapadas y perdidas en éste.

 Mientras la gran mayoría de las almas permaneció indiferente, ajena, tanto autoridades del mundo como de las religiones persiguieron y combatieron las Revelaciones del Señor, realizaron un servicio fiel a satanás eligiendo su condenación eterna como sucedió con las autoridades civiles y religiosas del tiempo de la Primera Venida del Señor.

 Fue recibido solo por puñados de almas El Señor, y no obstante, éstas tampoco perseveraron, sino que desviaron la obra, intervención y paso del Señor, no colaboraron como era debido y así llegó a ahogarse la Revelación, pues no hubo la respuesta necesaria, no se llegó a conversiones reales salvo contadas excepciones.

 Al final El Señor fue rechazado por las autoridades religiosas, del mundo, por el mundo, y hasta por las almas que habían comenzado a recibirlo al recibir a Su Precursora.

 Esto motivó la oscuridad espiritual que se padece en estos tiempos, el gran vacío, la gran desolación, la ausencia de Dios, no solo en las almas que continúan apegadas al mundo, sino en el mundo todo, produciéndose así la noche oscura de los tiempos, el definitivo fin de los tiempos.

 La ausencia de Dios ni siquiera es notada por las almas, pues cada una continúa dedicándose a sí misma, se desvive tratando de satisfacerse, saciarse y conformarse, yendo así por un camino de corrupción y autodestrucción irreversible.

 Las almas que dicen tener fe y practicar alguna religión, tampoco notan la ausencia de Dios, simplemente porque continúan con sus costumbres, se adaptaron a los cambios que hubo, pero siguen indiferentes a Dios mientras hablan de Él todo tiempo, es decir, siguen preocupadas por sí, por saciarse, conformarse y satisfacerse sin prestar atención a Dios, sin discernir Su Voluntad, y por lo tanto, sin obedecerlo.

domingo, 29 de septiembre de 2013

EL PARTIDO INTERNACIONAL, LEER




EL PARTIDO INTERNACIONAL, LEER:






NEW AGE



NEW AGE

 Si nuestra vida no depende de Dios, acabaremos por perderla mientras suponemos que tenemos una vida, mientras nos esforzamos por creer la mentira y enorgullecernos haciéndonos creer en ella.

 Como nos preocupamos por nosotros mismos, hacemos todo aquello que pueda procurarnos reconocimiento, aceptación, adoración, etc., es decir, alimentamos el orgullo ego-amor propio, construyendo así el olvido de Dios y provocándonos la autodestrucción.

 Así es como dejamos de lado a Dios, como prescindimos de Él y como también terminamos por negarlo, porque al apartarnos de Él, al dedicarnos a hacernos amar, sentimos el vacío y la desolación que nos provocamos, y después, nos dedicamos con mayor angustia, miedo y preocupación a hacernos amar, adular, adorar, suponiendo que así es como nos libramos del vacío y de la desolación, no queriendo ver-entender que así es como nos lo estamos provocando en un abominable círculo vicioso.

 Solo El Señor puede iluminarnos, Enseñarnos, Guiarnos, solo Él puede decir lo que esta bien y lo que esta mal, así como decirnos donde es que estamos entregándonos a la perdición y construyendo la ruina, pero, si no lo escuchamos, si no lo buscamos, si no le prestamos atención, terminamos enredándonos con demonios y acabamos por perdernos.

 Por mas que hagamos, nos movamos y esforcemos, si seguimos prescindiendo de Dios, oponiéndonos a Él, renegando de Su Voluntad, vamos a continuar vagando en tinieblas y esforzándonos por creer mentiras, pues el mismo miedo nos domina, somete y obliga a ello, por cobardía queremos creer que es verdad la fantasía para no ver la realidad deplorable.

 Así es que hay muchas almas hoy en día que se pierden en la new age, en ese espíritu infernal abominable que es el mismo espíritu de la muerte eterna, es el espíritu mas impuro de satanás, su veneno esencial, espíritu que fue inventado solo para estropear, corromper y arruinar a las almas.

 Fue inventado en el mundo, pero las almas que le dieron origen como medio de corrupción y de dominio de masas, para seducir a juventudes y arrastrarlas al sexo, a la droga y a la música, solo lo recibieron de satanás y trasmitieron sus ideas y sentimientos, sus gustos e intenciones, sus ambiciones y perversiones.

 Luego se provocó un sincretismo infernal reuniendo todo tipo de herejías, cultos extraños, etc., y se lo ofreció a las almas para que creyeran que eso era espiritualidad, culto y religión, cuando no deja de nutrirse del ocultismo, espiritismo y satanismo.

 Llegó a penetrar hasta a las religiones mismas que lo han adoptado con ligeros disimulos pero que no dejan de practicar en esencia sus postulados, es decir, el culto a la naturaleza, a lo creado, a la humanidad, a la tecnología, y luego, al dinero, el poder, la ambición, la fama, los demonios, etc.

 En esa abominación que es el espíritu mismo de satanás usado como medio de corrupción y perversión para controlar, dominar y someter, todo esta bien menos lo que es Verdaderamente Bueno y Verdadero, es decir, Dios, Su Voluntad, el buscarlo, el confiar en Él y seguirlo, el renunciar a sí y al orgullo.

 Tal espíritu inmundo y repulsivo debemos combatir, rechazar, repudiar, porque haciéndolo, estamos echando a satanás de la propia vida y del mundo, pero si no lo hacemos, lo estamos invitando a que pase y haga lo que siempre hizo, estragar, corromper, arruinar, estropear, destruir, etc.

 Como invención humana tuvo dos pilares ese espíritu inmundo, es decir, en dos sectores fue buscado, cultivado y recibido de satanás para luego ser transmitido al mundo. Uno fue el espiritismo de la sociedad teosófica, y otro fue la otan a través del instituto tavistock.

 No lo hicieron por acuerdo, sino por separado, uno con aspiraciones espirituales y el otro con aspiraciones materiales, pero ambos con perversidad y al servicio de satanás, para construir su reino-presencia en las almas y en el mundo.

EL MALTRATO DEL INÚTIL, (satanás)



EL MALTRATO DEL INÚTIL, (satanás)

 Nos odia el adversario si amamos a Dios con especial animosidad, perversidad, furia, simplemente porque es como una maldita prostituta histérica que se pone celosa, y por ello hace escándalo.

 Haga lo que haga, diga lo que diga, pretenda lo que pretenda, eso es y eso será, porque eso es lo que eligió ser, de manera que se pudra en su maldito infierno histeriqueando como la prostituta que eligió ser al querer adorarse a sí mismo vanidosa y enfermizamente.

 Nos odia, aborrece, esta mas que furioso, es como una mujer que se siente traicionada y hace escándalo queriendo llamar la atención, buscando provocar sentimientos de lástima, pena y compasión.

 Se dice agraviado, se expresa como si él fuese el ofendido, pero la ruina se la ha provocado él mismo al renegar de Dios, Dios no lo ha traicionado a él, él no es dios, y mucho menos es Dios, es como esas prostitutas que desfilan por los medios de comunicación haciendo escándalo para llamar la atención, pretendiendo dar lástima y buscando fama, dinero y poder.

 Quiere desviar la atención sobre la cuestión principal, el problema real es que se ha quedado afuera por su elección, no porque Dios fuese injusto, entonces, no debemos mirarlo con lástima, pena o compasión, eso es un sentimiento tan bajo como el infierno mismo.

 Siempre hizo lo mismo a lo largo de la historia, siempre buscó algo con lo que llamar la atención, provocar sentimientos de lástima o pena, porque quiere infiltrarse, meterse, apersonarse, encontrar una hendija por la que colarse para no quedarse afuera, donde el llanto y rechinar de dientes.

 Se arrepiente de su perversa elección, pero no porque realmente se haya arrepentido de lo que hizo o desee subsanar su error, se arrepiente egoístamente por él mismo, pensando en su situación, deseando un bienestar que no logra alcanzar, pues nada puede suplantar a Dios, a aquel que despreció.

 Quiere envolvernos con sus malditos razonamientos y perturbarnos con sus horrendos sentimientos, busca someternos, aplastarnos, doblegarnos, quiere que nos miremos con lástima, pena y autocompasión, que nos despreciemos y apenemos.

 Busca eso para imponernos que nos arrepintamos de haber elegido a Dios y de no haberlo elegido a él. Es un trabajo espiritual y psicológico, porque nos atormenta espiritualmente para doblegarnos psicológicamente y así someternos, lograr imponernos su voluntad, arrastrarnos a que lo conformemos en sus caprichos.

 El maltrato espiritual procede primero de que se echa encima con su inmundo, asqueroso y repulsivo ser haciéndonos sentir su peso. Ahí también padecemos el vacío de su ser asqueroso, vemos a Dios ausente y/o lejano, porque hay un cerdo en medio como eclipsándolo, un idiota que se desespera por ser aceptado, mirado y tomado en cuenta, al que por supuesto llamamos ‘satanás’ entre otros nombres propios muy bien ganados que tiene.

 También nos maltrata espiritualmente con castigos y tormentos, físicamente sería como una tortura, como un interrogatorio, o peor, como un claro lavado de cerebros, así como el que describe G. Orwell en su libro “1984” que padece el personaje principal.

 Por medio de tormentos, humillaciones y padecimientos, va borrando pensamientos, ideas, etc., e impone las suyas como verdades, logrando así cambiar la voluntad, imponer la suya, determinando el comportamiento.

 En definitiva, pretende obtener por la fuerza lo que no pudo lograr con tentaciones, engaños, seducciones, ardides, etc., demostrando al final que es un maldito caprichoso preocupado por él mismo al que no le importa mas nada que imponerse, prevalecer, triunfar.

 Esa desesperación por prevalecer, ganar, triunfar, en definitiva, por imponer su maldita voluntad, es solo la prueba de que se trata de un maldito perdedor, un inútil, un pobre infeliz que quiere saciar su ego y defender su orgullo, que se desespera por alimentar su amor propio simplemente porque tiene miedo y no puede soportar o aceptar la idea de ser derrotado.