viernes, 28 de febrero de 2014

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (23 ra parte): ES ENCADENADO



COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (23 ra parte): ES ENCADENADO

 Se alza el adversario, satanás, queriéndose meter desesperadamente en la vida de las almas, buscándola manera de manipularlas, de disponer de ellas.

 A tal efecto estudia con qué lograr seducirlas, atraerlas, encantarlas, con que llamarles la atención. Obra como político en campaña, miente descaradamente prometiéndolo que sabe que no va a cumplir ni por casualidad.

 Su desesperación es satisfacer su ego, llamar la atención, lograr que lo miren, y mas aun se excita con él mismo cuando obtiene que lo obedezcan, ahí delira extasiado con su deseo perverso satisfecho.

 Quiere con desesperación enfermiza que le prestemos atención, por ello busca por un lado o por otro obtenerlo. A unos los seduce con dádivas, a otros con miedo, a otros por el lado de la culpa, a otros haciendo que tengan lástima, etc.

 De a poco va enlazando a todos, los va envolviendo y las almas no lo notan ni les interesa, simplemente porque desean ser caprichosas, porque no buscan la Voluntad de Dios y no se preocupan por su bien Verdadero.

 Pueden ser engañadas, confundidas, enloquecidas, atormentadas las almas porque lo merecen, porque no hacen esfuerzo alguno por buscar a Dios, por discernir Su Voluntad y por obedecerlo.

 No hay esfuerzo siquiera por buscar a Dios, mucho menos lo va a haber por perseverar, entonces, satanás hace lo que quiere sin límite, con impunidad total, con arrogancia que le otorga su soberana demencia donde cree que será así siempre.

 No entiende el infeliz que es solo un momento, que no todas las almas vagan sobre la faz de la tierra o vegetan, no quiere comprender que, aunque sea un alma sola que sea fiel a la Voluntad de Dios, es suficiente para derrotarlo.

 El idiota cree que un alma es nada, así demuestra que sabe nada y entiende menso, que se droga con sus propias mentiras perdiendo toda coherencia y confundiéndose a él mismo.

 Es mucha la responsabilidad que tenemos, por ello, no debemos desperdiciar el tiempo, no tenemos que dejarnos confundir por el adversario, hay que perseverar por nuestro bien, y por el de muchos que se beneficiarán con nuestras victorias espirituales sobre el maldito cerdo infernal.

 Muchos se beneficiarán porque al ser derrotado, vencido y humillado el maldito cerdo de satanás, no va  atener la misma capacidad para tentar y perseguir, literalmente va a permanecer atado, encadenado, limitado.

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (1 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (2 da parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (3 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (4 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (5 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (6 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (7 ma parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (8 va parte), almas preservadas:



COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (11 va parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (12 va parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (13 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (14 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (15 ta parte): ÉL MISMO LO ELIGIÓ:

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (16 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (17 ma parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (18 va parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (19 na parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (20 ma parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (21 Ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (22 da parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (22 da parte): NO VAMOS A NINGÚN LADO



COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (22 da parte): NO VAMOS A NINGÚN LADO

Siempre tiende trampas el adversario con la intención de vencernos, someternos, confundirnos, enredarnos, etc., eso es inevitable, lo que sí podemos evitar es que consiga lo que quiere.

 No podemos evitar que quiera lo que quiere y que haga lo que quiere (Todavía), pero sí podemos evitar que obtenga lo que desea.

 Evitamos que consiga lo que quiere colaborando con Dios para que Él obtenga lo que quiere, cosa que, por supuesto, siempre será en nuestro provecho, simplemente porque Él Es Dios y Es Nuestro Creador.

 Por ahora no podemos evitar que el adversario haga lo que quiere, como esta aclarado arriba, porque no tenemos la fuerza, la capacidad, la inteligencia, la experiencia, ni la comunión con Dios necesaria para que así sea, pero, si buscamos  a Dios y lo obedecemos, mañana podremos conseguir también que haga lo que quiere.

 De nosotros depende progresar en la Vida Espiritual, Dios quiere que lo hagamos, satanás no quiere que lo hagamos, la elección es nuestra, y si consideramos las cosas de esta manera, ¿Importa lo que quiera el maldito cerdo de satanás?, ¿Puede oponérsele a Dios?, que lo quiera e intente solo prueba su ignorancia y delirio.

 La verdad, que haga lo que quiera, quiera lo que se le antoje, pero de ahora en adelante cada vez va a poder menos y va a querer menos, simplemente porque estamos decididos a buscar a Dios, porque no le ponemos límites a Su Voluntad, al contrario, nos alegramos en Que Se Haga Su Voluntad, y si es diferente a la nuestra, mas nos alegramos Que Se Haga Su Voluntad.

 No tenemos idea de la capacidad que  Dios nos ha concedido, de la autoridad que tenemos contra satanás y sus malditos espíritus inmundos, pero tampoco tenemos idea de las condiciones necesarias para enfrentar a los enemigos espirituales.

 Una, la primera y principal es no ser cómplices de éstos, no ser como ellos y no andar en sociedad o dependencia y subordinación voluntaria, porque si no hay buena voluntad y determinación de seguir adelante, novamos a ningún lado.

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (1 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (2 da parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (3 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (4 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (5 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (6 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (7 ma parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (8 va parte), almas preservadas:



COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (11 va parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (12 va parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (13 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (14 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (15 ta parte): ÉL MISMO LO ELIGIÓ:

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (16 ta parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (17 ma parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (18 va parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (19 na parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (20 ma parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (21 Ra parte):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (IV)



LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (IV)

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (I):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (II):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (III):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (IV):

Capítulo I
SOBRE LA VOCACIÓN

 El Llamado de Dios es personal, es con nombre y apellido, es único e irrepetible así como intransferible, por ello, la respuesta debe reunir las mismas características.

 Nadie puede responder a Dios por nosotros, si otro lo hace, no nos conviene, pero la verdad es que eso es lo que sucede porque las almas son cómodas.

 Al ser indiferentes a Dios, las almas dejan que otros respondan por ellas, entonces, entran en una vocación genérica e inútil, que parece respuesta a Dios pero que solo es una horrenda asociación ilícita destinada a ponerse de acuerdo, pero no para buscar a Dios, sino para dejarlo afuera.

 Esto sucede porque las almas, como dijo El Señor, viven pendientes unas de otras, del honor que se prodigan, de las mentiras que se dicen.

 Cada uno se preocupa por sí mismo y por su abismo, o sea, por el ego, acumulando de esta manera orgullo, adulándose y adorándose y empeñándose en ser adulado y adorado por otros.

 Es de esta forma que cada cual se hunde en sí mismo y no piensa mas que en sí, se olvida del entorno, pierde la noción de la realidad.

 Acá es donde satanás y sus demonios, así como con sus colaboradores en tierra, ofrece respuestas a Dios aparentes, moldes o clichés en los que las almas entran no viendo que van como ovejas al matadero.

 Ahí pierden la identidad, se imponen la personalidad grupal, histeriquean de la misma manera, entran en alineación colectiva, y después llaman a eso ‘culto’, ‘religión’, ‘espiritualidad’, no viendo que es un real aquelarre.

 A Dios se le responde primero en forma personal, es obligación de las almas buscar, discernir la Voluntad Divina y responder a Dios, a su Llamado, porque el Llamado es de Dios, no de otra persona y es para ponerse al servicio de Dios, no de otra persona.

 Una vez que el alma responde a Dios y llega a entrar en comunión con Él, Guiada por Él mismo, emprende las obras que Él le encomienda, y es ahí donde Dios obra por medio del alma para bien de muchos.

 Comprender acá que si el alma no presta atención a Dios, por mas que hable de Él todo el tiempo, ni lo sigue ni lo obedece, entonces, no lo sirve y termina sirviéndose de Él para alimentar el ego.

Capítulo II
RECLAMAN LO QUE LE NIEGAN A DIOS

 Como no tenemos Fe suficiente, no respondemos a Dios debidamente, queremos que nuestras falsas seguridades, nuestros apoyos, también nos acompañen en la respuesta a Dios, cosa que es absolutamente imposible.

 Recordar lo que esta escrito, “La llevaré al desierto y ahí le hablaré a su corazón”, la vocación es para encontrarse con Dios, es un encuentro personal, de ahí que no pueda haber acompañantes.

 Dios habla en el desierto del corazón que se aparta de todo y todos para encontrarse a solas con Él. Tal desierto no implica necesariamente aislamiento, sino que significa separación.

 Esta separación es no estar apegados a otros, es no querer contar con su auxilio, apoyo, protección, etc., porque la relación con Dios es personal, es de dos, no de tres ni de mas, y si en el mundo no admitimos una intromisión en la intimidad, en la relación con Dios tampoco es posible para que sea real.

 Considerar que generalmente buscamos el apoyo, la aprobación y acompañamiento de otros, eso es signo de inseguridad, es lo que nos da una sensación falsa de seguridad, pero es lo que nos ata y limita a la opinión y comodidad generalizada.

 Así es como las almas permanecen estancadas, de común acuerdo dejan a Dios afuera del mundo porque lo dejan afuera de su vida, esa mediocridad se vuelve generalizada, y por temor  aquedar a fuera de semejante inmundicia, las almas se esfuerzan por ser mas mediocres e inútiles, corrompiéndose mas.

 En el desierto interior, donde nos retiramos para encontrarnos a solas con Dios, vamos encontrándolo, porque Él Viene, Pasa, nos visita, pero si no le hacemos lugar y no le damos tiempo, no lo vemos ni lo veremos, e manea que hacemos como los hipócritas, construimos apariencias de tener a Dios y no realidades.

 No es común que en el mundo las almas se pongan de acuerdo para buscar a Dios y obedecerlo, sería lo ideal, sería el Cielo en la tierra si dos o mas se pusieran de acuerdo para discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo, pero dadas las condiciones de las almas en estos tiempos, eso no puede ser.

 Ahora las almas se preocupan por sí mismas, cada cual se desespera por hacerse ver, adorar, obedecer, servir, no queriendo comprender que están reclamando lo que a Dios le están negado.

Capítulo III
INVADIDOS

 Las almas no tienen fe y se resisten a aceptar esa realidad se esfuerzan por demostrar que sí para mentirse a sí mismas, para suponer que engañan a Dios y para engañarse unas a otras.

 Prefieren perder tiempo mintiéndose y engañando antes que remediar su triste y decadente realidad, por ello es que se consuman como hipócritas, y por ello es que acaban por enterrarse en tinieblas y perderse.

 Tanto satanás como sus colaboradores en el mundo trabajan sin descanso ni de día ni de noche para perder a las almas para hundirlas en tinieblas, corromperlas, destruirlas, de ahí que la indiferencia hacia Dios provoque el vacío y la desolación donde son presas de su misma comodidad.

 Las tinieblas avanzan incesantes y envuelven a las almas, las enfrían, así como también las atormentan, mientras que la oscuridad se vuelve mas densa y tenebrosa. Las almas se pierden en tinieblas cuando aun tienen los pies sobre la tierra, y esto se debe a que se hunden en sí mismas y se olvidan de Dios.

 Algunas dicen elevarse pero no es otra cosa mas que un delirio, porque solo crece, evoluciona y se eleva el alma que ama a Dios, que se introduce en su Misterio, que entra en comunión con Él.

 Amar a Dios es la forma de entrar en comunión con Él, ahí es donde el alma crece, madura, evoluciona. Amamos a Dios cuando lo buscamos, cuando discernimos su Voluntad y la aceptamos entregándonos a Él para que Se Haga en nuestra vida.

 Las almas de estos tiempos no aman a Dios ni les interesa hacerlo, de manera que acaban hundidas en sí y enterradas en tinieblas, se meten en el embudo que es su ser desamorado, obtuso y recalcitrante para pudrirse y corromperse, luego, a pedazos van cayendo en las tinieblas eternas.

 Esto ocurre desgraciadamente mientras que aun se hallan de paso sobre la faz de la tierra y eso es grave, porque quedan vacías, desoladas, a la vez que inundadas por vicios, corrupciones, perversiones, y demonios que aprovechan a meterse.

Capítulo IV
RETROCEDERÁN ANTE EL QUE ES LA LUZ Y VIVE

 Es hora de empezar a abrir los ojos a la realidad, estamos encerrados y evadidos en la fantasía que deseamos ver, perdiéndonos por ello en vanidades que solo nos arrastran desde ya a las tinieblas eternas.

 La realidad es que las tinieblas avanzan, la noche se vuelve muy oscura, arrecia el temporal, se ha producido un gran vacío, una abominable desolación, hasta en las religiones se niega a Dios y las almas se oponen a Él.

 Al no buscar a Dios, al no permitirle Que Se Revele, se produce la oscuridad que es consecuencia lógica de apagar la Luz Verdadera, esto sucede tanto en el interior de las almas como en el mundo.

 Esa oscuridad es una masa muy densa de tinieblas que penetran en todo, especialmente en las almas matándolas, resecándolas, convirtiéndolas en nada, o sea, en tinieblas y tenebrosas.

 Las almas se deforman, corrompen, estropean, pervierten, degeneran, se vuelven demonios estando aun de paso sobre la faz de la tierra, y eso es grave, es perverso y deplorable, pero ya no tiene remedio.

 Las almas desean perderse en tinieblas, enterrarse en el olvido y la negación de Dios, no les importa perder el tiempo en el mundo y ni consideran que se hallan realmente como en el infierno, acá en la tierra.

 Padecen un vacío inconmensurable, una amarga desolación, padecen el olvido y la negación de Dios que las corrompe, deforma y estropea condenándolas a padecer la ausencia de Dios no solo ahora, sino para siempre.

 Quieren los demonios que las almas se olviden de Dios, se dediquen a sí mismas, que se pierdan en fantasías y delirios, porque así es como pueden atraparlas, dominarlas, sujetarlas.

 El alma que obra al contrario, que busca a Dios y que colabora en Que Él Haga Su Voluntad, permanece en La Luz y esa alma no puede ser tocada por las tinieblas, ni por los que en estas moran, habitan, permanecen.

 Que lo van a intentar, debemos darlo por descontado, pero las tinieblas retrocederán como corresponde ante El Que Es La Luz y Vive.

Capítulo V
ARRIBA NO ES LO MISMO QUE ABAJO

 Pensamos en los peligros materiales, terrenos, de este mundo, pero no consideramos en los peligros eternos, espirituales, reales, aquellos que realmente asechan a las almas con peligro de destrozarlas.

 Realmente en este mundo reinan las tinieblas, tanto mas en estos tiempos en los que se reniega generalizadamente de Dios provocando su ausencia, el vacío y la desolación.

 Las almas naufragan en tinieblas y se entregan como esclavas a los caprichos del adversario, se pierden ya desde ahora, y por ello es que se lamentan, quejan, etc., pues es natural, sufren como condenadas.

 El problema es que hacen nada para remediar su situación, no se mueven, solo se quejan y lamentan, acusan y reclaman, pero no remedian realmente su situación, al contrario, obran como los demonios, pretenden colgarse, adherirse a otras almas y vivir como zánganas unas de otras.

 Las almas están separadas de Dios, por ello es que se hunden y desmoronan sobre sí, se pierden en su propio cuerpo y todo su gusto y placer pasa  ase lo terreno, de ahí es que, con el correr del tiempo en lugar de evolucionar, involucionen llevando una existencia mas animal que humana.

 Llevan una existencia mas animal que humana porque se dedican a satisfacerse en cuerpo y alma en todos los vicios conocidos y por conocer, se mueven por instintos, comen, duermen, se reproducen y mueren, abortando la vida eterna y espiritual.

 Para no ahogarse en tinieblas las almas deben salir de sí, pero no hacia abajo como acostumbran en compañía y bajo la supervisión de demonios, sino por encima de sí.

 Sale el alma por encima de sí cuando se eleva buscando a Dios cuando busca Su Voluntad y se esfuerza por entregarse-consagrarse a Él, por pertenecerle verdaderamente.

 Ahí es donde Él, Que Es La Luz, entra en ella y la Ilumina y Fortalece haciéndola crecer, y es ahí donde se introduce en el Cielo porque se va despegando del suelo, aunque conserve los pies sobre la tierra, como ocurre con el árbol que al crecer e introduce en el cielo sin despegar sus raíces de la tierra.

 Arriba no es lo mismo que abajo, si el alma sale de sí para ir hacia abajo, conoce tinieblas, pero si sale de sí para ir hacia arriba, conoce la Luz, entra en El Cielo, permanece con Dios.

Capítulo VI
TRATAN DE METERSE

 Nos negamos a ver aun lo que estamos viendo, conociendo, comprobando, entonces, nos volvemos hipócritas que se mienten a sí y que pretenden creer que otros les creen para volverse mas abominables.

 No queremos ver ni aun lo que ya vemos porque el miedo nos domina, porque la preocupación nos ahoga y por la desesperación nos consume.

 Esto se debe a que no sabemos resolver los problemas que tenemos, nos vemos abrumadamente superados, quedando por ello frustrados y resentidos.

 Acá es donde debemos aceptar la Verdad y permitir que el orgullo se venga abajo, pero justamente a eso es que nos estamos oponiendo, resistiendo, de eso es que estamos huyendo instintivamente no queriendo comprender lo que sucede.

 Vemos que solos no podemos, comprobamos que los problemas nos superan que las dificultades nos desbordan, entonces, nos quebramos desmoronamos y hasta despreciamos.

 Algo parecido sucede cuando conocemos la Voluntad de Dios, nos vemos incapacitados para seguirla y obedecerla, y es ahí donde muchos dejan de seguir al Señor, donde se vuelven hacia atrás, se devuelven a sí mismos al agujero-abismo a lamentarse y preocuparse inútilmente.

 Por supuesto que por lo general lo que es voluntad de Dios no esta a nuestro alcance, es ahí donde la Fe tiene su lugar, nosotros debemos hacer lo posible, lo que esta a nuestro alcance, debemos querer, luego Dios hace lo imposible, lo que nos excede o supera.

 El problema es que, para no aceptar ni reconocer nuestra incapacidad, nos negamos a aceptar la realidad, no queremos ver la verdad, seguimos insistiendo en creer y hacer creer que Dios quiere otra cosa, algo que se acomoda a nosotros, a nuestra incapacidad.

 En esto se nota la obra del orgullo, solo nos dedicamos a lo que nos es cómodo, no queremos aquello que requiere un esfuerzo, sacrificio, no queremos darle lugar a Dios verdaderamente.

 Queremos creer que manejamos la situación que nos preocupa negándonos o resistiéndonos a admitir que ahí es donde justamente esa situación nos domina  a nosotros.

 El miedo nos ata y encadena, apaga la Fe, no vemos que la Fe es para vencer el miedo, y mientras no lo hagamos, no rompemos el manto de neblinas, quedamos cercados, hundidos y perdidos en nosotros mismos yéndonos a las tinieblas eternas.

 Ahí aprovechan los demonios para esforzarnos, pero también para meterse en el alma y ocupar el cuerpo, se cuelgan-adhieren succionando vida, quitando vitalidad y determinando lo que el alma hace o no.

 Considerar que el mundo, por mas deplorable que sea, siempre es mejor que el infierno, por ello quienes habitan las tinieblas eterna se desesperan por meterse en el mundo, por entrar y eso lo logran cuando obtienen que las almas les abran las puertas, se les entreguen, cuando se dejan seducir, engañar.

Capítulo VII
VÍCTIMAS DE SÍ MISMAS

 Somos libres debemos dejar de atarnos inútilmente, es decir, dejar de querer ser amados, adorados, porque es ahí donde nos atamos y pretendiendo sujetar a otros, terminamos nosotros sometidos por demonios.

 Si nos hacemos ver, notar, adorar, obedecer servir, etc., el alma en lugar de llenarse, se vacía primero porque se consume a sí misma, segundo por que es consumida por demonios y tercero porque las tinieblas también la transforman.

 El alma que se hace adorar es como satanás, por ello lo tiene encima y acaba por instalársele adentro, porque el cerdito infernal esta desesperado por saciar su ego, por obtener ser adorado.

 El alma que se hace adorar pierde vida, vitalidad, no tiene fueras, termina sucumbiendo al irse convirtiendo en tinieblas, y como padece ese descomponerse en vida, se desespera aun mas por obtener ser adorada.

 Como desea ser adorada, el alma adora a otras, finge interés y preocupación, dejándose consumir, dedicando su vida a otras almas y negándosela a Dios, quedando de esta manera todas las almas enterradas y perdidas en tinieblas.

 Debemos dejar que los muertos entierren a los muertos, es decir, que almas sin Dios se preocupen por almas sin Dios, mientras que nosotros que hemos elegido amar a Dios, tenemos que empelar el tiempo obedeciéndolo por el bien de muchos.

 No vemos que tratamos de resolver todo racionalmente y que no tenemos la capacidad suficiente, que la capacidad de pensar ha sido limitada, condicionada.

 Como deseamos guiarnos por el solo razonamiento, anulamos la Fe y ahí nos negamos a Dios, nos negamos a tener a Dios, quedando justamente enterrados y hundidos en tinieblas.

 Las dificultades de estos tiempos son para que admitamos que no tenemos capacidad suficiente para resolverlas, y para que admitamos la necesidad de tener Fe y de darle un lugar a Dios.

 Las almas en estos tiempos que dicen tener fe, se encuentran ante una contradicción que las anula, sufren aquello que en su hipocresía, comodidad e indiferencia han gestado en sí, entonces, tienen sentimientos y pensamientos encontrados.

 Ahí se genera confusión y terminan anulándose, porque medio ser quiere ir hacia delante y medio ser hacia atrás. Quedan trabadas, se estancan y ahogan en su abismo para condenarse a las tinieblas eternas.

 Esto sucede porque no están dispuestas a tener Fe Verdadera, porque no quieren hacer un sacrificio real de negarse a sí, porque no desean seguir al Señor y perseverar, no quieren madurar, no quieren crecer, desean seguir enterrándose en tinieblas, perdiéndose en el olvido de Dios en el que naufragan.

 En definitiva, terminan siendo las almas víctimas de sus caprichos comodidades e indiferencia hacia Dios, víctimas de sí mismas.