lunes, 13 de febrero de 2017

VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (No hay amor ni voluntad de amar, solo orgullo y deseo de ser adorado)



VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (No hay amor ni voluntad de amar, solo orgullo y deseo de ser adorado)


Son nueve pasos para ir viendo-entendiendo la Verdad y para ir corrigiendo la realidad.

La causa de todos los males es que no reconocemos ni aceptamos a Dios como tal, ni aun cuando hablamos de Él todo el tiempo. No lo hacemos simplemente porque no lo obedecemos. No lo obedecemos porque no lo escuchamos. No escuchamos a Dios porque no tenemos intención de obedecerlo. No oramos o lo hacemos mal porque nos preocupamos por nosotros y no nos interesa Él.

Hay que empezar de nuevo, hay que comenzar por el principio, debemos discernir la Voluntad de Dios y aceptarla, vivir en consecuencia, permitirle que oriente nuestra vida como corresponde, simplemente porque Él Es Dios, y Dios sabe lo que hace.

Al pretender vivir por nosotros mismos solo construimos delirios de orgullo, fantasías, evasiones de la realidad, refugios en los que queremos creernos a salvo del miedo mismo ante el que nos rendimos-sometemos, al que servimos-obedecemos, el miedo que determina lo que somos y hacemos, así como lo que para siempre seremos..


1.-


 Cada uno se encuentra encerrado en sí mismo, perdido en el abismo del ego, padeciendo las tinieblas del miedo que nimba-somete-impera.

 Cada cual se halla perdido y naufragando en su propia miseria-desamor, en la falta de voluntad de amar.

 Todos se dedican a salvarse, se desesperan convirtiéndose en histéricos infernales buscando la manera de hacerse adorar, amar, aceptar, ver, reconocer, tomar en cuenta, obsesionados quieren ser ‘alguien según el mundo’.

 Así provocan todos sus males, se hunden en sí, se olvidan de Dios, construyen en la arena de la vanidad, de su ‘yo’ generando una columna de humo-orgullo que lucen orgullosos esperando que sea su salvación, el motivo por el que serán adorados-vistos-reconocidos-servidos-tomados en cuenta, o lo que es lo mismo, no despreciados-olvidados-ignorados.


2.-


 Hundidos en sí perdidos en su ego, ahogados en su miseria, se vuelven extremada y obsesivamente conscientes de sí. Así es como se convierten en indiferentes a Dios y a todos.

 Como se cosecha la siembra, lo que están haciendo-dando, es lo mismo que están recibiendo, por ello, por mas que se quejen, no verán ni tendrán algo diferente que aquello de lo que se quejan.

 Centrados en sí, obsesionados, desesperados e histéricos, construyen la imagen-personalidad por la que pasan a reclamar-demandar-exigir adoración, aceptación, reconocimiento, servicio y obediencia.

 Ahí se vuelven fanáticos de sí y esclavos de esa imagen-personalidad que consideran su salvación, le rinden culto a su propia imagen, la falsa de sí que han forjado para salvarse del olvido-desprecio del mundo al que odian y temen.

 No lo notan ni quieren escuchar, se encierran en su propio delirio al negar la realidad, al olvidarse de la Verdad, al renegar de Dios y prescindir completamente de Él dedicándose obsesiva, desesperada e histéricamente a lo que consideran su salvación.


3.-


 Dominados por el miedo y vencidos por la debilidad, se dedican a construir su propia imagen.

 Se consagran-entregan por completo a esa imagen esclavizándose, se atan a lo que creen que es su salvación negándose a ver la realidad.

 La realidad es que se trata de un salvavidas de plomo, ese delirio de orgullo que es su imagen-personalidad, es abismo, vacío, expresión del miedo-ego, un súper-yo, exageración que demanda-exige atención, aceptación, reconocimiento, etc., o sea, una trampa, una red.

 En su abismo-miedo-oscuridad, todo lo que consideran necesario, debido, urgente, lo hacen, y así es como se atan-esclavizan convirtiéndose en fanáticos y exagerando todo al grado de volver insoportable y deforme todo, incluso lo bueno.
 En el fondo están autodestruyéndose, se consumen a sí por hundirse en sí olvidándose de Dios, apartándose de Él, disociándose de su Voluntad Divina.

 En ese olvido de Dios soberbio y orgulloso, quedan a merced del adversario, de sus mentiras, engaños, seducciones, imposiciones, demandas, exigencias, manipulaciones, etc.

 El enemigo acrecienta sus miedos, dudas, debilidades y logra que continúen dedicándose miserablemente a su falsa salvación, que se vuelvan cultores de la propia imagen para generar mas olvido y negación de Dios, mas oscuridad y tinieblas.


4.-


 Reina el miedo, el miedo tiene el control de su vida, impera, domina, somete y determina la voluntad.

 Todo lo hacen por miedo, y desgraciadamente, para conformarlo-satisfacerlo, entonces, el miedo sigue creciendo y continúa devorándolos.
 Ese miedo es transformador y transubstanciador, consume, deforma, cambia, muta, modifica la sustancia, la esencia y convierte en nada a las almas, las vuelve tinieblas-muerte eterna.

 Están muriéndose en vida, padecen la muerte del alma que se va pudriendo y deshaciéndose, se des-crea, se convierte en nada y menos que nada, la negación de sí a imagen y semejanza de demonios.

 De ahí surge el mismo miedo que impera, ahí e provoca la debilidad y así es como se encierran en un círculo vicioso autodestructivo hundiéndose mas y mas en sí, perdiéndose en el abismo de su ego, el abismo de su olvido-negación de Dios, abismo de miseria y debilidad.

 Deberían generar amor y voluntad de amar, pero por miedo y debilidad hacen lo contrario, se niegan a amar, se encierran en sí y se dedican a exigir ser amados, así se consumen porque el mismo abismo que demanda a otros se los consume, el ego.


5.-


 Tienen-sienten lo que son y hacen, es decir, miedo, nada, tinieblas y oscuridad.

 No pueden liberarse porque permanecen en las tinieblas y oscuridad que generan. Tinieblas es olvido de Dios y oscuridad es negación de Él, es el reniego contra su Voluntad.

 Ahí generan la debilidad de la ausencia de Dios, del fingir-creer que son cuando en realidad solo existen porque no son, carecen del Ser, no participan en el Ser Divino, en Dios, en su Vida-Esencia-Espíritu.

 En su debilidad e inconsistencia se desmoronan, se sumergen en sí, se pierden en su miseria. Ahí temen y como reacción, odian.

 Odian a Dios, a sí, a los que los aman y a los que no los aman. El odio es efecto del vacío, es la expresión de la falta de Dios, de amor, de voluntad de amar, y en el fondo, de miedo, de debilidad, de egoísmo, de enfermiza e infernal preocupación por sí.

 Por esa debilidad se odian a sí, se culpan, se desprecian. Temen el odio-desprecio de otros y se culpan por ello.

 De ese abismo se alzan odiando y despreciando, excusándose par ano amar demostrando que nadie lo merece.

 Es escusa, porque el miedo los domina y la debilidad los vence, quieren creer que nadie merece ser amado mas que su yo-ego-imagen-personalidad.
 Eso es lo que quieren por su misma debilidad-miedo-preocupación por sí-miseria.

 Del abismo de miseria se alzan orgullosos diciendo que merecen ser amados-adorados-aceptados, etc., negándose a dar lo que piden, exigen y desean. Falsa salvación basada en odio y que no es mas que miseria.

 Acá deben resolver el problema, aceptarse, verse limitados y defectuosos, vencer el miedo y la repugnancia que eso genera. Acá deben amarse a sí en verdad. La manera falsa de amarse a sí es volverse orgullos que demanda adoración fingiendo perfección sin haberse aceptado en el fondo, en la verdad, habiendo visto la miseria propia.


6.-


 No hay en las almas amor ni voluntad de amar, solo miedo, preocupación por sí y una horrenda dedicación a hacerse amar, aceptar, ver, reconocer, adorar, tomar en cuenta.

 Unas fingen perfección, otras hacen gala de su miseria exagerándola y desafiando cual adolescentes, pero de una manera u otra, todas se dedican a lo mismo, a sí, al ego, a conformar el miedo, a hacerse ver-amar-adorar.

 ¿Quién ama?, ¿Quién tiene voluntad de amar?, incluso quienes dicen y creen que aman no obran por verdadera caridad sino movidos por el miedo y por el deseo de ser amados, aceptados, vistos, reconocidos y tomados en cuenta, lo hacen por orgullo dominados por el miedo.

 Cada cual vive para su imagen-orgullo-personalidad-máscara. La lustran, pulen, perfeccionan y exponen buscando que sea adorada, vista, reconocida, tomada en cuenta, servida.

 A la vez se niegan a ver, amar, aceptar, etc., el delirio de orgullo ajeno y si lo hacen, fingen hacerlo en realidad porque solo buscan compensación, la aceptación del propio delirio de orgullo-imagen-personalidad.

 Considerar que cada uno es esclavo de sus miedos-límites y quieren meter a otros en esos miedos-límites-abismo al buscar adoradores para esa imagen-personalidad.


7.-


 Las almas prescinden de Dios, se olvidan-apartan de Él dedicándose con miedo a sí mismas, a lo que creen que es su salvación.

 Ahí quedan en el vacío, en soledad, y es donde la ataca el enemigo, la serpiente infernal. Las asusta, atemoriza, provoca y logra manipularlas usando el miedo en contra.

 Busca el miedo de cada uno y ahí golpea sin cesar para provocar estrés, para que se dediquen con histeria a sí, a lo que creen que es su salvación, pero en realidad es el agujero donde el enemigo las ha dirigido para que continúen olvidándose de Dios, renegando y prescindiendo de Él, para que signa dedicándose a generar orgullo.

 Es una programación mental lo que hace para aislarlas y lograr que se dediquen a sí, a generar esa falsa imagen-salvación-personalidad, la voluntad rebelde y orgullosa, miserable y olvidada de Dios, totalmente dedicada a sí.

 En realidad no se dedican a sí sino a autodestruirse, esa voluntad rebelde y orgullosa es manipulada por satanás y es su hija y esclava, es y hace lo que el adversario quiere. Tienen al enemigo adentro, se autodestruyen, des-crean, deshacen.

 Esa orgullosa dedicación a sí es su esclavitud, esa fingida autosuficiencia es donde reina satanás e impera la muerte eterna. Ese prescindir de Dios es donde se vuelven esclavas de su vacío-abismo-miseria porque pasan a buscar adoración, aceptación y reconocimiento mientras que fingen no desearlo, quererlo o necesitarlo.

 Quieren llenar el vacío que generan, el abismo de ausencia de Dios que provocan, y creen que lo llenan haciéndose adorar.
 El vacío de Dios solo lo llena Dios, deben volver a Él y dejar que Él ocupe su lugar, que Él Viva-Reine y se halle Verdaderamente Presente.

 La cuestión es simple, si no buscan-obedecen a Dios, si no le dan el lugar debido, propio y correspondiente, avanza el adversario, imperan las tinieblas, prevalece satanás, se colocan de cabeza hundiéndose en el abismo de su ego para acaba consumiéndose, para autodestruirse.

 Hay que ir al origen mismo del miedo, ver donde es que ha surgido esa enfermiza e infernal preocupación por sí, donde el alma ha padecido un desprecio o maltrato, donde se produjo el primer trauma, donde esta la causa de su debilidad, donde se eligió a sí por miedo y con dolor prefiriéndose por sobre todo y todos de manera instintiva e irracional, con violencia y sin consideración alguna.


8.-


 Si las almas reconocen la necesidad de Dios, si ven que solas no pueden y que solo han cultivado un delirio de orgullo al drogarse constantemente con soberbia-mentira fingiendo autosuficiencia, deben aprender que Dios envía a su Hijo, El Salvador.

 Envía al Señor, Jesús, pero no para conformarnos, satisfacernos, obedecernos o servirnos. No viene El Señor a rendir culto a nuestra imagen, a felicitarnos o darnos el gusto.

 El Señor viene a nosotros para salvarnos, para sacarnos del abismo del ego y para que dejemos de ser esclavos del miedo.
 No va a servirnos en la voluntad propia, viene para hacer la Voluntad del Padre que lo envió.

 No viene a socorrernos, asistirnos, apoyarnos en contra de otros por mas perversos que sea, porque si condena, condena a todos, nadie es perfecto para Él, Él Es Dios.

 Debemos arreglar cuentas con Dios, poner orden en la propia vida-casa-corazón, purificarnos, liberarnos del corsé de orgullo-tinieblas, del vacío de Dios, del olvido y negación de Él.

 Es tiempo de aceptarlo y de dejarlo Ser y Hacer, de colaborar en su Reinado, pero no sobre otros, sino en nosotros, en nuestra casa-vida-corazón.

 Él no nos sigue a nosotros, somos nosotros que debemos seguirlo a Él, Él Es Dios, Él sabe, hay que confiar y en esto, vencer el miedo, deponer la voluntad propia histérica, caprichosa, maniática y miserable.

 Él no adora nuestro ídolo, ese orgullo, el miedo que nos domina y en torno del cual construimos toda una vida, a merced y sometido a éste, conformándolo. Él viene para vencer ese miedo y liberarnos, para que no nos esclavicemos-sometamos al miedo y dejemos de generar orgullo para pasar a generar amor.

 No va a tomar en cuenta el miedo propio, no lo va a conformar-satisfacer, al contrario, lo vamos a tener que enfrentar y soportar lo peor, y vamos a tener que seguir confiando mientras que Él hace sus obras purificadoras, libertadoras y santificadoras en nosotros.

 Viene a pulverizar el orgullo, deshacerlo, a hacer caer la falsa imagen-ídolo, al anticristo personal y a reorientar nuestra vida, viene a salvarnos y sabe como hacerlo. Tenemos que vencer el miedo y obedecer al Señor, dejarlo Ser y Hacer, porque Él Es Dios y sabe.


9.-


 Como Salvador que es, no nos va a mentir, Él Es la Verdad y eso debemos aceptar. Si bien todo nuestro interior se opone y lo rechaza, debemos hacer el esfuerzo de aceptarlo-recibirlo y de seguirlo-obedecerlo.

 Tenemos que vencernos a nosotros mismos, vencer la voluntad propia que lo rechaza-repudia y que quiere prevalecer e imponerse con el auxilio del adversario.

 Desde el fondo del abismo se alza el adversario ofreciendo fuerza de violencia y razones para imponerse, para prevalecer, para defender y fortalecer la voluntad propia, el capricho.

 Ese es el anticristo personal que hay que derrotar.

 Debemos rendirnos ante Dios, su Hijo y Salvador, El Señor, la Verdad, debemos entregarnos a su Divina Voluntad, confiar en Él, vencer el miedo-rebeldía, obedecerlo y seguirlo.

 En vez de crucificarlo a Él, debemos crucificar al ‘yo’. En vez de exaltar al ‘yo’, tenemos que liberar al “Él”, porque Él Es Dios y no el ‘yo’.

 El culto al yo-ego-personalidad-voluntad propia, es satanismo, y su expresión moderna, new age.

 Hemos vivido-pasado por el mundo como los hijos de satanás, como si Dios no existiera o como si estuviera muerto y fuese incapaz de revelarse-darse-obrar-intervenir, es hora de empezar a vivir como hijos de Dios y discípulos del Señor.

 Lo esencial es lo mismo de siempre Él Es Dios y hay que obedecerlo a Él sacrificando la voluntad propia.

 Para obedecerlo hay que discernir su Voluntad, no podemos obedecerlo en realidad si no tenemos ni la más mínima idea sobre lo que quiere, hay que escucharlo, prestarle atención.

 Tenemos que buscarlo y recibirlo, debemos aprender a abrirle nuestra casa-vida-corazón, hay que orar y buscar su Revelación, su Voluntad, la Verdad y dejarlo Ser-Hacer, colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe su Voluntad en nuestra vida-casa-corazón.



MANUAL DE LOS DISCÍPULOS DE JESÚS:

PASOS HASTA LA ACEPTACIÓN DE LA VERDAD:

EFECTOS DE ACEPTAR LA VOLUNTAD:

ACEPTACIÓN DE LA VERDAD (=DIOS):

TENEMOS EL AMOR QUE DAMOS:

SEAMOS PRÓCERES, dejemos de ser ególatras narcisistas:

LA CAUSA DE TODOS LOS MALES QUE AFLIGEN A LAS CRIATURAS Y A LA CREACIÓN:

¿POR QUÉ ESTAMOS ASÍ?:

FUENTE DE DIOS-VIDA-VERDAD O FUENTE DEL ADVERSARIO-MUERTE-MENTIRA:

EMPODERAMIENTO SATÁNICO:

“REBELIÓN EN LA GRANJA” Y “1984” EN TODA LA CREACIÓN:

EMPODERAMIENTO PATRIOTA:

SAGRADA ORDEN DEL REINO DE DIOS (Orden de combate espiritual):

PRUEBA DE FE:



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